España anunció ajustes históricos
El gobierno de Rajoy congelará salarios públicos, ampliará la jornada laboral, recortará 8.900 millones de euros y subirá los impuestos.
Madrid. El gobierno conservador español de Mariano Rajoy arrancó ayer su estrategia contra la crisis y el déficit con la aprobación de un duro paquete de medidas de ajuste, que incluye un primer recorte presupuestario de casi nueve mil millones de euros y la suba del impuesto sobre la renta. Un mes después de que el Partido Popular (PP) ganara las elecciones y menos de dos semanas después de asumir el mando del país, el nuevo Ejecutivo señaló ayer que las medidas adoptadas son "el inicio del inicio de unos ajustes estructurales imprescindibles para reducir el déficit y dinamizar la economía española".La vicepresidenta y vocera del gobierno, Soraya Saénz de Santamaría, reveló que el déficit público en 2011 será en torno al ocho por ciento del PIB, "mucho más elevado de lo que había comunicado y comprometido el anterior gobierno" socialista de José Luis Rodríguez Zapatero, que calculaba acabar el año en un seis por ciento.Entre las decisiones adoptadas por el nuevo gobierno, algunas ya se habían filtrado, como la congelación por un año más de los sueldos de empleados públicos, que en 2010 lo vieron recortado un cinco por ciento.También se ampliará la jornada laboral en la administración pública a 37,5 horas semanales, y se congelará la plantilla de todas las administraciones, salvo de los servicios básicos.La portavoz dijo que se aprobó un recorte de gasto de 8.900 millones de euros a través de un acuerdo de no disponibilidad de crédito, que limitará el presupuesto de los diferentes ministerios durante el primer trimestre del año.El Ministerio de Fomento será el más afectado, seguido por los de Industria, Economía y Asuntos Exteriores. Imprevistas. La "nueva situación" creada por el déficit del ocho por ciento del PIB, que Sáenz de Santamaría calificó de "extraordinaria y no deseada", obliga al gobierno a adoptar también "medidas extraordinarias" y no previstas. Por eso, el Ejecutivo, que era reacio a aumentar los impuestos, aprobó aumentar durante dos años en el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas, las rentas de trabajo y de capital, además de la suba del Impuesto de Bienes Inmuebles.Con estas medidas, el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, espera recaudar más de seis mil millones de euros, más de dos tercios de ellos por el impuesto a las rentas de trabajo.El aumento por este concepto será progresivo, con subas del 0,75 por ciento para las rentas más bajas hasta del siete por ciento para las más altas.El ejecutivo también acordó reducir un 20 por ciento las subvenciones que reciben los partidos políticos, sindicatos y organizaciones empresariales. La excepción. La única partida que se aumentará será la relativa a pensiones de jubilación, que se incrementarán uno por ciento en 2012. La portavoz del Ejecutivo subrayó que para "proteger a los más débiles", se mantendrán ayudas como los 400 euros mensuales que reciben los desempleados que ya agotaron sus prestaciones, una cantidad introducida por el anterior gobierno socialista para paliar el impacto social de casi cinco millones de parados.Las reacciones al tijeretazo anunciado no fueron unánimes. Mientras el vicesecretario de Comunicación del PP se felicitaba porque "los más débiles no pagarán el ajuste", el coordinador de Izquierda Unida, Cayo Lara, criticó que el gobierno haya decidido gravar más a los trabajadores que a las rentas de capital, sin tocar el impuesto de sociedades ni tomar medidas para reforzar la lucha contra el fraude.
25% de caída en la bolsa de Milán. Un año crítico. Las principales bolsas europeas cerraron el año con importantes retrocesos, que superaron el 25 por ciento en el caso de Milán.
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