Entre las protestas, el PP vapuleó al Psoe
En un atípico domingo electoral, con miles de jóvenes y desocupados concentrados en plazas de las principales ciudades, los socialistas españoles sufrieron un histórico revés en las urnas.
Madrid. Los socialistas españoles sufrieron ayer un duro castigo del electorado que dio una contundente victoria al conservador Partido Popular (PP) en las elecciones municipales y autonómicas celebradas bajo el influjo de la crisis económica y consideradas un anticipo de las generales del año que viene. Con casi el 100 por ciento de los votos escrutados, el PP sacaba 10 puntos al Partido Socialista Obrero Español (Psoe) en los comicios municipales al lograr 37,5 por ciento de los votos, frente al 27,8 de los socialistas.La derrota del partido gobernante a nivel nacional es histórica porque afecta a alguno de sus principales feudos, como la Comunidad de Castilla-La Mancha, el ayuntamiento de la ciudad Barcelona y las ocho capitales de la región de Andalucía, incluida Sevilla.El presidente del gobierno y líder socialista, José Luis Rodríguez Zapatero, reconoció la derrota, que atribuyó a la crisis económica que afecta a España desde hace tres años y recordó que "ha causado la destrucción de dos millones de puestos de trabajo" y ha sembrado la incertidumbre entre la población, pero descartó adelantar las presidenciales previstas para marzo de 2012 (ver Zapatero ...).Sin embargo el PP, vencedor por un margen inédito, a través de Esperanza Aguirre, la presidenta de la Comunidad de Madrid (donde los populares revalidaron su mayoría absoluta tanto en el Parlamento regional como en el Ayuntamiento), pidió anoche a Zapatero que adelante los comicios.A su lado, en el balcón de la sede madrileña del PP, el jefe del partido, Mariano Rajoy, se comprometió a que esa fuerza gobernará para todos, los hayan votado o no, mientras miles de simpatizantes coreaban a gritos "¡Zapatero, dimisión!". Para el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón, con Rajoy, "el PP ha conquistado el futuro".El nacionalista Xavier Trias, de la conservadora Convergencia i Unió será el próximo alcalde de Barcelona, acabando con una hegemonía socialista que gobernó la ciudad condal en los últimos 32 años.Las elecciones municipales y autonómicas de ayer dejaron un mapa político en España en el que el PP domina los ayuntamientos y también la mayoría de Comunidades Autónomas.Los socialistas conservan el gobierno de Andalucía y el País Vasco –en este caso con apoyo del PP–, donde ayer, al igual que en Galicia y Cataluña, se celebraron los comicios locales pero no los autonómicos.Aunque el Partido Popular ganó las elecciones por primera vez en Extremadura, otro de los grandes bastiones del Psoe, los socialistas podrían mantener el gobierno de esa región si pactan con Izquierda Unida (IU).El triunfo popular también se reflejó en Valencia, donde aumentaron su mayoría absoluta en un escaño, pese a que su líder en esta región, Francisco Camps, se vio salpicado por su supuesta vinculación con una trama de corrupción, asunto que no le pasó factura.Los comicios de ayer depararon algunas sorpresas, como la pujanza de la coalición independentista vasca Bildu, que ganó en la provincia de Guipúzcoa y en el ayuntamiento de su capital, San Sebastián, gobernado hasta ahora por el veterano líder socialista Odón Elorza.Bildu se sitúa como primera fuerza municipal en número de concejales del País Vasco, con 907 ediles, aunque en porcentaje de voto es la segunda, con el 25 por ciento de los sufragios, por detrás del Partido Nacionalista Vasco (PNV).La gran subida de votos del partido de centro Unión, Progreso y Democracia (UPyD)– creado hace cuatro años por la ex eurodiputada socialista Rosa Díez y que se presentaba por primera vez a elecciones locales– fue otra de las grandes sorpresas de la jornada al situarse como quinta fuerza política.Estos comicios tuvieron como trasfondo protestas iniciadas una semana antes (el "15-M") en las plazas de las principales ciudades españolas.Son miles de ciudadanos "indignados", en especial jóvenes, que reclaman una regeneración democrática y un cambio social y que habían pedido no votar a los dos grandes partidos, el PP y el Psoe.
Mal trago en Sol
Mala onda. Con un sentimiento de mutismo y forzada indiferencia saludó el movimiento 15-M el veredicto de las urnas en el Kilómetro 0, comando central de los "indignados" durante siete días y anoche reducido a "zona catastrófica" del descontento popular.
No a los "churros". El reivindicativo "Que no, que no, que no nos representan" de la semana pasada mutó anoche en un "No queremos churros, no queremos churros", en alusión a la celebración que se iniciaba en la sede del PP de Madrid, dijo en su edición digital el diario El Mundo.
Mutismo. "No nos vamos a posicionar ni hacer ninguna valoración. Nuestras prioridades son otras", dijeron voceros del 15-M.

