Entre políticos de raza y expertos "marketineros"
La mayor amenaza para las intenciones oficialistas de ganar por nocaut viene de los títulos periodísticos.
La mayor amenaza para las intenciones oficialistas de ganar por nocaut viene de los títulos periodísticos. Refuerza esa idea la imagen del principal rival, José Serra, quien, a pesar de los escándalos y denuncias, nunca se recuperó en las encuestas y llegó a ser desplazado en las últimas horas a un tercer lugar por la ex ministra de Ambiente Marina Silva en los estados de Río de Janeiro o el distrito federal de Brasilia.Así, los titulares sobre hechos de corrupción que enlodan al Ejecutivo ganan protagonismo.Muchos asocian esta situación con el escándalo del "mensalao" que en octubre de 2006 le impidió a Lula ser reelegido en primer turno y lo forzó a ir a un balotaje en el que aplastó al tucano Geraldo Alckmin, quien a su vez este domingo aspira a ganar por la vía rápida la gobernación de San Pablo, el mayor distrito electoral del país.Hace cuatro años, ni el mismo Lula –que dejará el cargo con casi 80 por ciento de popularidad– logró lo que aspira a conseguir su ex ministra de Minas y Energía y titular de la Casa Civil, el domingo que viene.Claro que la noticia de las coimas pagadas a legisladores de otros partidos por el oficialismo en el "mensalao" se había conocido casi un año antes de los comicios y no en el tramo final de una campaña como la actual, donde estas últimas imputaciones suenan a manotazos de ahogado por parte de opositores sin grandes ideas.La última semana de proselitismo que hoy empieza promete un acto de cierre en San Pablo (quizá el 30 de septiembre Lula esté allí junto a Mercadante) y el último debate en la red Globo, el mismo jueves por la noche, en el espacio del Jornal Nacional , el más visto de los noticieros.En ese cara a cara, ningún candidato ha de querer faltar, ni siquiera Dilma, que rehuyó de algunos debates en una estrategia de no exposición, a partir de su amplia ventaja.Uno de sus "marketineros", Joao Santana, conocido por trabajos en Córdoba, traza las líneas finales de la campaña que volverá a tener, como desde un principio, un protagonismo clave del actual presidente.Hay quienes dicen que el propio Santana ha sugerido a Lula bajar los decibeles contra los medios para no fomentar polémicas y evitar sorpresas. A esta altura, siete días antes de las presidenciales, la única sorpresa posible sería que Dilma no logre los votos suficientes como para ser ungida en primer turno y haya que seguir otras cuatro semanas en campaña.

