Encuestas ponen a Dilma arriba, pero con menos ventaja
A poco más de dos semanas de la segunda vuelta, la candidata de Lula se mantuvo al frente en tres sondeos.
San Pablo, Brasilia. A 16 días del balotaje presidencial en Brasil, la candidata oficialista, Dilma Rousseff, se impondría por al menos cinco puntos en la segunda vuelta del 31 de octubre sobre el opositor José Serra, de acuerdo con las tres últimas encuestas difundidas. La distancia entre la candidata elegida por el presidente Luiz Inácio Lula da Silva para sucederlo sobre el aspirante opositor es mucho menor que los 14 puntos de distancia que logró la candidata del Partido de los Trabajadores sobre el del opositor Partido de la Social Democracia Brasileña el 3 de octubre. Sin embargo, los números hasta ahora indican que Rousseff se impondría en la segunda vuelta según las encuestas de las consultoras Ibope, Vox Populi y Sensus.A la luz de los sondeos difundidos entre antenoche y ayer por la mañana, el presidente Lula da Silva dijo que observaba los números con naturalidad. "Están dentro de lo que estaba previsto, estamos tranquilos", dijo Lula durante una visita al estado de Piauí, donde en la noche del miércoles encabezó un acto junto a su candidata.Rousseff se impuso en la primera vuelta con el 46,91 por ciento ante el 32,62 por ciento de Serra. Entre ambos hubo una diferencia de más de 14,5 millones de sufragios.Lula declaró con los números de las encuestas en la mano: "Con Dilma (Rousseff) está ocurriendo lo que ocurrió conmigo en las elecciones de 2006". Allí el actual mandatario, que buscaba su reelección, registró una caída en las encuestas en los días previos de la contienda electoral frente al candidato del PSDB Geraldo Alckmin.Según el sondeo de la consultora Ibope, la candidata del PT aparece al frente con el 49 por ciento de intención de voto contra el 43 por ciento del candidato del Partido de la Social Democracia Brasileña. El estudio, al considerar los votos válidos –excluyendo el cinco por ciento que suman los blancos y nulos y el tres por ciento de indecisos–, estima una ventaja de Rousseff de 53 por ciento sobre el 47 por ciento de Serra.Por su parte, la muestra difundida por la Consultora Vox Populi indicó que la candidata del PT está al frente para la segunda vuelta con el 48 por ciento de los votos frente al 40 por ciento que recoge el candidato del PSDB. Al considerar los votos válidos, el estudio difundido antenoche por el Jornal da Band plantea que Rousseff llegaría el 54,5 por ciento y Serra al 45,4. La última de las consultas difundidas ayer en la mañana fue la del instituto Sensus, encargada por la Confederación Nacional de Transportes, que relevó una intención de voto para Dilma del 46,8 por ciento, contra el 42,7 de Serra. Al considerar los votos válidos, la ex ministra de la Casa Civil (jefa de Gabinete) tiene un 52,3 por ciento contra el 47,7 del ex gobernador de San Pablo, pero resalta que el 23 por ciento de los encuestados aún no decidió su voto. Además, esta encuestadora indica que el margen de error de más-menos un dos por ciento podría equilibrar aún más la disputa.En medio de la campaña, la figura de la ex candidata presidencial del Partido Verde, Marina Silva, mantiene la incertidumbre sobre su pronunciamiento para la segunda vuelta, aunque los medios locales anticipan que podría prevalecer una postura de neutralidad que habilite a las dirigencias regionales a cerrar sus apoyos.En el encuentro que mantuvieron ayer en Brasilia, la candidata presidencial, que cosechó casi 20 millones de votos en los últimos comicios generales, y la cúpula partidaria lograron unificar su postura de definir posiciones en un plenario que se desarrollará el domingo en San Pablo.Mientras, la confrontación entre Rousseff y Serra continuó ayer en los espacios gratuitos de televisión, en los que Rousseff aseguró que su eventual gobierno representará la "continuidad" y la "innovación" que planteó el presidente Lula da Silva."Hoy, en Brasil, nadie que nace pobre está condenado a ser pobre para siempre", dijo la candidata al resaltar los logros sociales de Lula y al plantear una polarización ideológica con las históricas posturas del PSDB y del gobierno de Fernando Henrique Cardoso.A su turno, el postulante del PSDB dijo que mira "un renacer de Brasil consciente de la ética es un valor del día a día. Tener una cara sola, hablar una cosa hoy y la misma mañana es fundamental, y Brasil espera eso del nuevo presidente", afirmó en una reiterada crítica a las posiciones de Rousseff.

