"En el G-20 vamos a pelear contra la guerra cambiaria"
Lula recibió por primera vez como presidenta electa en el Palacio del Planalto a Dilma Rousseff.
Brasilia. El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula Da Silva, afirmó ayer que irá a la cumbre del Grupo de los 20 (G-20), que reúne a las mayores economías del mundo, incluidas las principales emergentes, a pelear para acabar con la guerra cambiaria que, a su juicio, impulsan China y Estados Unidos al devaluar sus monedas. El mandatario brasileño confirmó que viajará con la presidenta electa, Dilma Rousseff, a la cumbre que se celebrará los días 11 y 12 de noviembre, en Corea del Sur."Yo voy al G-20 a pelear. Si ellos ya tenían problemas para enfrentar a Lula, ahora van a enfrentar a Lula y Dilma", declaró el presidente en su primera manifestación pública junto a Rousseff desde las elecciones del domingo pasado."Lo que tenemos en común es que queremos mantener el cambio flotante y que creemos que Estados Unidos y China están haciendo una guerra cambiaria", aseguró Lula.Lula se quejó de que Estados Unidos mantiene el dólar articificialmente bajo para resolver su problema de déficit fiscal, mientras que en el caso de China "saben que no pueden seguir con su moneda devaluada".La valorización del real brasileño frente al dólar estadounidense generó seria preocupación en el gobierno y empresarios, que padecen pérdida de competitividad internacional y deterioro de balanza de pagos.El real se ha valorizado cerca del 30 por ciento en lo que va del año, lo que obligó al gobierno a crear un impuesto sobre operaciones financieras sobre la entrada de capitales foráneos de corto plazo. El impuesto fue en principo del dos por ciento, pero en octubre fue subido a seis por ciento, con miras a frenar el ingreso de capitales, que presionó la valorización de la moneda. Visiones compartidas. "Todos los países que no son Estados Unidos y China perciben que hay una guerra cambiaria", dijo Rousseff. La presidenta electa agregó que en el pasado, una guerra cambiaria internacional fue uno de los detonantes de la Segunda Guerra Mundial. Lula, a su vez, aseguró que su gobierno tiene una gran preocupación por el tema del cambio. "Vamos a tomar todas las medidas necesarias para no permitir que nuestra moneda esté sobrevalorada", dijo. En un contacto con la prensa tras el encuentro, Lula, flanqueado por Rousseff, dijo que sería una temeridad pensar en volver a ser candidato en 2014. "A rey muerto, rey puesto", sentenció el mandatario.Lula aseguró que no intervendrá en la conformación del futuro gabinete, desmintió versiones sobre diferencias con aliados del oficialismo por el reparto de cargos y consideró "temerario" postularse para un tercer mandato dentro de cuatro años. "Sería una temeridad pensar ahora en volver ser candidato a la presidencia en 2014", dijo Lula, quien prometió hacer "hinchada desde la tribuna" para que Dilma haga un gobierno exitoso y se postula a la reelección en 2014, año de la Copa del Mundo en Brasil.

