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El Vaticano pide "tolerancia cero" para la pederastia

El promotor de justicia de la Doctrina de la Fe dijo que es mejor que el abuso sexual sea "causa de muerte" para sacerdotes.

30 de mayo de 2010 a las 12:01 a. m.
Agencia EFE
El Vaticano pide "tolerancia cero" para la pederastia

Ciudad del Vaticano. El Vaticano subrayó que la "tolerancia cero" para los casos de pederastia es una medida "necesaria", tal y como impuso el papa Benedicto XVI, según recordó ayer monseñor Charles Scicluna, promotor de justicia de la Congregación para la Doctrina de la Fe.

"El que escandalice a uno de esos pequeños que se ponga al cuello una piedra de molino y sea arrojado al mar", manifestó monseñor Scicluna recordando un pasaje del Evangelio.

En su condición de promotor de Justicia de la Congregación para la Doctrina de la Fe, Scicluna, de nacionalidad maltesa, tiene la misión de investigar a los sacerdotes que han cometido supuestos actos de pederastia para iniciar el posterior proceso.

"Mejor morir". En el transcurso de una oración de reparación celebrada en la Basílica de San Pedro, Scicluna recordó también el comentario que hizo San Gregorio: "El que después de ser llevado a una profesión de santidad destruye a otros a través de la palabra, o con el ejemplo, sería mejor para él que sus malas acciones fuesen causa de muerte".

Según Scicluna, "la Iglesia ha tenido siempre cuidado de los niños y los débiles" y considera al niño "ícono del discípulo que quiere ser grande: acogerlo en el reino de Dios como un niño significa acogerlo con el corazón puro, con docilidad, abandono, confianza, entusiasmo, esperanza".

Sin embargo reconoció que "este ícono tan santo es pisoteado, roto, embarrado, abusado, destruido".

Por eso, Scicluna manifestó: "Sale del corazón de Jesús un grito de profundo eco: \'Dejen que los niños se acerquen a mí. No lo impidan, no dejen que tropiecen en su camino hacia mí, no obstaculicen su progreso espiritual, no los dejen seducir por el mal, no hagan de los niños el objeto de su impura codicia\'".

Monseñor Scicluna agregó que "la amistad cristiana se somete a la Ley de Dios".

"Si mi amigo, mi compañero, la persona querida es para mí ocasión de pecado, se convierte en un tropiezo en mi peregrinaje y no tengo otra elección que cortar esta unión", concluyó.