El último "cara a cara" arrojó posiciones casi opuestas
Con una realidad muy diferente para cada uno, Rousseff y Serra abordaron anoche en Río su último debate televisado.
Con una realidad muy diferente para cada uno, Rousseff y Serra abordaron anoche en Río su último debate televisado. Dilma, recostada sobre el favoritismo en las encuestas, trató de mostrar una actitud templada, que no transmitiera agresividad y la comenzara a proyectar en pose de estadista a las puertas de suceder al más popular de los presidentes brasileños de los últimos años.Serra, necesitado de achicar brechas con su rival del segundo turno, buscaba tener la iniciativa y resaltar contradicciones de Rousseff, aunque tratando de no mostrar un exceso de vehemencia que lo alejara de votantes aún indecisos.Ambos candidatos habían prometido bajar el tono de sus golpes cruzados, característicos de una campaña que varios analistas han definido como una de las más sucias y chatas de los últimos tiempos. El debate, previsto para cerca de las 22.15, comenzó con algún retraso derivado de la extensión de la telenovela del horario central de Globo, la de más audiencia en el país.Al cierre de esta edición, y a la hora del cara a cara entre los candidatos, miles de brasileños ya estaban en sus destinos elegidos para disfrutar de un fin de semana largo que para muchos comenzó ayer y terminará el miércoles de madrugada.

