El Papa admitió una reacción "lenta y tardía" en el escándalo de los Legionarios
En un libro de publicación reciente, Benedicto dijo que la orden merece continuar su labor, pues "en conjunto la congregación marcha bien".
El Papa lamentó el martes que el Vaticano haya actuado de forma "lenta y tardía" en el escándalo de los Legionarios de Cristo, al tiempo que un funcionario de la Santa Sede pidió una investigación para revelar quiénes encubrieron al fundador de la desacreditada orden conservadora.
Benedicto XVI insistió, sin embargo, que la orden ha hecho el bien y que no debe disolverse a pesar de la doble vida del difunto fundador de la organización, el sacerdote mejicano Marcial Maciel, quien abusó sexualmente de seminaristas y tuvo al menos tres hijos.
"Lamentablemente atendimos estas cosas de forma muy lenta y tardía", afirmó el pontífice en el libro Luz del mundo, publicado el martes, el cual contiene entrevistas que el Papa concedió al periodista alemán Peter Seewald. "De alguna manera ellos ocultaron sus actos muy bien y no fue sino hasta alrededor del año 2000 que tuvimos pistas concretas".
La orden. Maciel fundó la Legión en 1941 en México y posteriormente ésta se convirtió en una de las órdenes más ricas y de más crecimiento en la Iglesia católica. A pesar de las denuncias de larga data de que Maciel era un pederasta, las autoridades eclesiásticas no hicieron nada al respecto sino hasta el 2006, cuando el Vaticano le ordenó en público someterse a una vida de penitencia y oración, aunque no dijo por qué.
Fue después de su muerte, en el 2008, cuando la orden admitió públicamente que él era el padre de los niños y que las acusaciones de abuso eran ciertas, lo que activó la investigación del Vaticano.
Ocultamiento. Monseñor Rino Fisichella, director de la oficina de evangelización de la Iglesia, se refirió en una conferencia de prensa a las declaraciones del Papa de que hubo quien ocultó los delitos de Maciel, en medio de versiones de que altos funcionarios del Vaticano lo protegieron durante décadas.
"Con una persona que lleva una vida como la de Maciel, creo que deberían buscarse las causas en el interior: quienes arreglaban sus citas, quienes llevaban su agenda, quienes lo trasladaban de un sitio a otro. Creo que la investigación debería dirigirse en esa dirección en vez de afuera", dijo Fisichella a periodistas.
"Desde este punto de vista, creo que debemos ser capaces de verificar qué bien lo ampararon dentro de su congregación y no afuera", dijo.
Respuesta lenta. Se sabe que Maciel era un favorito del papa Juan Pablo II debido a su ortodoxia y a su habilidad para reclutar sacerdotes y conseguir fondos. El segundo en jerarquía durante el papado de Juan Pablo II, el cardenal Angelo Sodano, fue señalado por el periodista Jason Barry como el principal protector de Maciel en el Vaticano.
Los Legionarios de Cristo no respondieron de inmediato a correos electrónicos y llamadas telefónicas para saber sus comentarios en torno a las declaraciones del Papa o de Fisichella.
Sin embargo, la orden anunció el martes que su poderoso vicario general, el padre Luis Garza, renunciará a algunas de sus funciones. Garza ha insistido que no se enteró de los delitos de Maciel sino hasta hace poco.
La orden dijo en un comunicado el martes que, como parte de las reformas, el cardenal Velasio De Paolis -designado por Benedicto XVI para reformar a los Legionarios- también amplió el consejo general que gobierna el grupo, cuyos dos nuevos integrantes designará él mismo.
Más declaraciones. En el libro publicado el martes, el Papa dijo que la orden merece continuar su labor, pues "en conjunto la congregación marcha bien".
"Maciel sigue siendo una figura misteriosa. Hay, por una parte, una vida que como ahora sabemos estaba fuera de los límites morales: una vida aventurera, desperdiciada y torcida. Por otro lado, vemos el dinamismo y la fuerza con la que él construyó la congregación de los Legionarios de Cristo", afirmó el pontífice.
"Naturalmente, deben hacerse correcciones, pero en general la congregación es sólida. En ella hay muchos jóvenes que quieren servir con entusiasmo a la fe. Este entusiasmo no debe ser destruido. Muchos de ellos fueron llamados por una figura falsa para hacer lo que es, al final, justo después de todo", agregó.

