El futuro de Lula mantiene a todo el mundo pendiente
La injerencia en el futuro gobierno, si la elegida es Rousseff, parece innegable. Políticos aliados y opositores resignarían sus chances si compite en 2014.
Enviado especial a San Pablo (Brasil)
La afirmación vertida por Luiz Inácio Lula da Silva acerca de que no ve la hora de que llegue el 1° de enero de 2011 para calzarse las sandalias, el traje de baño y partir con su esposa, Marisa, hacia las playas, intentó despejar conjeturas acerca del papel a jugar por un mandatario que dejará la presidencia con una popularidad sin precedentes, al cabo de ocho años. Pero pocos creen en un retiro efectivo del ex tornero mecánico pernambucano y apenas alcanzan a imaginar un corto período de abstinencia política, tal vez recostado en alguna misión internacional sólo pasajera."La derecha más reaccionaria y conservadora, que no logró presentar un proyecto alternativo convincente, dice que Lula estará manejando los hilos del gobierno de Dilma, sólo para descalificar a nuestra candidata", dice el ex senador y dirigente del PT de Rio Grande do Sul, Marcelo Dameris."No será así, pero en cualquier caso, yo no comparto la idea de mostrar como algo peyorativo el que nuestro presidente quiera aportar sus consejos y experiencia al futuro gobierno. ¿Quién se daría el lujo de desestimar la palabra de alguien que tiene 80 por ciento de adhesión popular, que creó tres millones de empleos, 42 universidades nuevas o sacó a más de 20 millones de personas de la pobreza? ¿Qué país dejaría perder un cuadro político como ése? El sentido común manda a capitalizar esa experiencia y nosotros lo haremos", sostuvo Dameris, en una visión que se comparte en su partido.Acerca de un eventual regreso del mandatario en los comicios de 2014, el dirigente opina que "todo dependerá de la coyuntura", pero eso es pensar en un largo plazo que aún no nos inquieta.El analista Clóvis Rossi advierte, sin embargo, que el papel futuro de Lula no es un tema menor. "El sistema brasileño, de hecho, implica en la práctica ocho años de mandato, con un referéndum de confirmación o revocación en el medio. El problema para Dilma es que si Lula quiere ser candidato en 2014 deberá comunicarlo un año antes y, si lo hace, un futuro gobierno de Rousseff experimentará lo que los norteamericanos llaman el síndrome del 'pato rengo'", afirmó el periodista. "Si Lula se postula en 2013, un eventual gobierno de Dilma se terminará en tres años, porque la adhesión a Dilma dependerá no sólo del ejercicio que haga del poder, sino de la expectativa de poder a futuro", sostuvo Rossi, quien además apuntó a una generación de jóvenes políticos que estarán pendientes de lo que Lula haga o diga de aquí a cuatro años. Entre ellos, figuran el gobernador de Pernambuco, Eduardo Campos, quien podría ser reelegido el 3 de octubre con más del 70 por ciento de los votos, o el gobernador de Río de Janeiro, Sergio Cabral, a las puertas de un nuevo mandato y también con aspiraciones presidenciales.La injerencia de Lula en algunos nombres que se barajan para el futuro gabinete hacen prever que su alejamiento del poder no será tal. Después de haber fracasado en tres intentos por llegar a la presidencia y con elecciones ganadas y una por ganar en la persona de su elegida, Lula tendrá tiempo para medir sus próximos pasos, aunque hay quien cree que ese tiempo no será mucho.Si Dilma empieza a caer en las encuestas, razonan, la misma gente del PT que no la quería y obedeció a Lula que la impuso pasará facturas. Ahora está todo muy bien para el PT, para Lula y Dilma, pero en 2012 puede haber otro escenario.

