El Ejército iraquí afronta el reto de garantizar la seguridad
El jefe del Estado mayor iraquí, general Babakar Zibari, reconoció que sus fuerzas no están preparadas del todo.
El Ejército iraquí afronta a partir del 1 de septiembre el reto de garantizar la seguridad tras la reducción de las tropas estadounidenses en Irak, en medio de las dudas sobre su capacidad para combatir la insurgencia.La alarma saltó el pasado 11 de agosto, cuando tres semanas antes de que terminara el plazo dado por el presidente de EEUU, Barack Obama, para disminuir el número de militares estadounidenses a 50.000, el jefe del Estado mayor iraquí, general Babakar Zibari, reconoció que sus fuerzas no estaban preparadas del todo.Zibari advirtió de que el Ejército iraquí no estará consolidado hasta el 2020, ocho años después de la fecha prevista para la retirada total de los militares de EEUU de Irak, finales del 2011, según el pacto de seguridad firmado entre ambos países en 2008.Pesimismo. El ex general del Ejército iraquí Ahmed al Yaburi se muestra pesimista sobre la próxima etapa porque opina que los suníes perciben un ánimo de venganza por parte de las fuerzas de seguridad después del fracaso del Gobierno saliente, dominado por chiíes, en lograr la reconciliación nacional."El repliegue (parcial) de las tropas (de EEUU) de Irak implicará muchas sorpresas en medio de estas políticas frágiles y de una seguridad inestable", dijo Al Yaburi a Efe.Para Al Yaburi, "el error grave que cometió el gobierno de (ex presidente de EEUU George) Bush fue desmantelar el Ejército anterior en 2003 y reconstruirlo de una forma equivocada y no estudiada".Para Al Yaburi, como para otros muchos iraquíes, esta situación podría suponer, también, una oportunidad para grupos como Al Qaeda para reorganizarse y regresar con más fuerza.Una opinión que se refuerza con cada atentado de este grupo como el perpetrado el pasado 17 de agosto contra un centro de reclutamiento de Bagdad en el que murieron 48 personas y 127 resultaron heridas.En la misma línea que Al Yaburi un soldado iraquí, que pidió el anonimato y que se encuentra destinado en la provincia de Salahedín, al norte de Bagdad, cree que el potencial del Ejército es mínimo y las tareas, muy grandes.En unas declaraciones a Efe, el uniformado puso como ejemplo a su regimiento, que, con 700 efectivos, debe vigilar un área de sesenta kilómetros cuadrados donde tiene la responsabilidad de velar por la seguridad de oleoductos, calles y puentes, y proteger las vidas de civiles.Para ello, el militar aseguró que apenas disponen de armas pesadas y las pocas que tienen cuentan con pocas municiones, además su batallón no tiene más de cinco proyectiles de artillería y unos diez fusiles BKC para todos los soldados, equipados cada uno con una metralleta con cuatro cargadores con treinta balas.Y de sus 25 vehículos todoterreno del tipo "Hummer", siete están averiados, se quejó el militar.Por otro lado, los miembros de minorías como la kurda ven un posible aumento de los problemas étnicos tras la reducción de tropas estadounidenses.El dirigente de la Alianza del Kurdistán Mahmud Ozman apuntó a Efe que tras el repliegue total estadounidense en el 2011 "no habrá ninguna garantía ni protección para los kurdos. Además, aumentarán los problemas étnicos entre iraquíes".Asimismo, a juicio de Ozman, los estadounidenses no han armado, ni entrenado adecuadamente a las fuerzas iraquíes.Sin embargo, para el portavoz del Ejército de EEUU, general Steve Lanza, los soldados y policías de Irak "son totalmente capaces" de garantizar la seguridad."Irak construye cada día de forma rápida sus capacidades convencionales de defensa contra amenazas exteriores, aun así, queda mucho trabajo antes de terminar la tarea actual de las fuerzas estadounidenses en diciembre del 2011", señaló.

