El aborto calienta la campaña en Brasil
Se supo que la esposa de Serra, quien acusó a Rousseff de "querer matar a los niñitos", interrumpió un embarazo hace algunos años.
San Pablo. El polémico tema del aborto acrecentó ayer su protagonismo en las elecciones brasileñas en un nuevo capítulo que se agrega al intercambio de acusaciones entre Dilma Rousseff, candidata presidencial oficialista, y José Serra, el representante de la oposición en el balotaje del próximo 31 de octubre. La esposa de Serra, la psicóloga y ex bailarina chilena Mónica Allende, causó profundo impacto en la campaña de su marido. Ex alumnas suyas revelaron ayer que su profesora les admitió que se practicó un aborto, tema con el que atacó previamente a la aspirante oficialista.En un acto electoral en una favela de Río de Janeiro en septiembre, Allende había acusado a Rousseff, del Partido de los Trabajadores (PT), de "querer matar a los niñitos" porque la oficialista propiciaría la legalización del aborto.El diario Folha de Sao Paulo corroboró una versión que circulaba en Internet: que Allende había contado a alumnas de ballet en 1992 que debió hacerse un aborto cuando estaba en el exilio en Estados Unidos junto con Serra, después del golpe de Augusto Pinochet.El testimonio fue de la bailarina Sheila Ribeiro, de 37 años, y representa un duro golpe a la campaña del candidato del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), quien acusa a Rousseff de tener doble discurso sobre el aborto."Quiero dejar mi indignación por la posición débil de José Serra, que no respeta ni a su mujer. Mónica Serra ya se hizo un aborto. Con el respeto que debo a mi profesora, quiero revelar que nuestras clases trataron del aborto traumático. Ella contó que se hizo un aborto, no quiero decir que confesó", se explayó Ribeiro.La bailarina brasileña dijo que la experiencia del aborto de Allende fue contada en el marco de sus problemas para vivir en el exilio. Folha de Sao Paulo chequeó la información con otra alumna, que no quiso identificarse.Serra se casó con Allende cuando se marchó a Chile para huir de la dictadura brasileña, y ambos se trasladaron a Estados Unidos tras el golpe militar de 1973 de Pinochet.Por su parte, Mónica Serra no quiso hablar del tema. Difamaciones religiosas. Hace una semana, Rousseff había acusado a la esposa del ex gobernador de San Pablo de ser una de las impulsoras de la campaña de difamación en su contra sobre temas religiosos, acusación que Serra no desmintió nunca. La explotación de temas religiosos en la campaña fue una de las denuncias realizadas por el PT contra Serra y la ultraderecha confesional, que convocaron a no votar a Rousseff porque legalizaría el aborto.La candidata del presidente Luiz Inácio Lula da Silva negó querer modificar la actual legislación, que permite el aborto sólo en casos de violación y riesgo para la mujer, una normativa reglamentada cuando Serra era ministro de Salud en 1998 del entonces presidente del PSDB Fernando Henrique Cardoso.La candidata del PT fue un poco más allá y firmó ayer un manifiesto en el que afirma estar contra el aborto, con el que busca poner fin a una "campaña sórdida" de la oposición."Para no permitir que la mentira prevalezca como arma en busca de votos, con rumores de mis adversarios electorales, quiero reafirmar que personalmente estoy contra el aborto y defiendo la actual legislación", sostuvo Rousseff.Además, se comprometió a "no tomar iniciativas de proponer alteraciones a la cuestión del aborto y ninguna iniciativa contra la familia", y dijo que vetará los artículos que violen la libertad de credo y culto de la ley que el Congreso tramita y que criminaliza la homofobia.Esta campaña difamatoria explicaría el estancamiento del apoyo a Dilma y el crecimiento de Serra en los últimos días.Por eso, Lula se comprometió aún más en el apoyo a su candidata en el último tramo de la campaña hacia la segunda vuelta que definirá a su sucesor.Lula utilizó ayer en Belo Horizonte la estrategia que le sirvió a él en 2002 y en la reelección de 2006. Durante una caravana de campaña, el mandatario afirmó que "entre las elites dominantes y el pueblo, Dilma estará con el pueblo".

