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Las dos Coreas celebraron los 60 años del final de su guerra

El 27 de julio de 1953, un armisticio frenó el conflicto que acabó con la vida de tres millones de personas. Nunca firmaron la paz.

28 de julio de 2013 a las 12:01 a. m.
Agencias AP, EFE y Télam
Las dos Coreas celebraron los 60 años del final de su guerra
Demostración de poder. Corea del Norte rememoró el fin de la guerra con un espectacular desfile (AP).

Pyongyang. Las dos Coreas celebraron ayer el 60º aniversario del armisticio entre ambos países. Pese a que se encuentran en estado de guerra técnica, Seúl y Pyongyang quisieron conmemorar el 27 de julio, día en el que en 1953 terminó una guerra de tres años que dejó tres millones de muertos. La tregua nunca se pudo convertir en un tratado de paz.

Desde mosaicos humanos hasta potentes misiles, siempre bajo la atenta mirada del líder, Kim Jong-un, un espectacular desfile conmemoró en Pyongyang el aniversario.

En una jornada soleada en la capital norcoreana transcurrió el mayor desfile militar de la historia del país, según las autoridades, para conmemorar la firma del armisticio.

Vestido con su clásico atuendo azul oscuro estilo Mao, un solemne Kim presidió en el palco principal el acto, en el que dirigió saludos a las multitudes en respuesta a sus ovaciones y gestos de fidelidad.

Al final no llegó el esperado discurso del “líder supremo”, que durante los 20 meses que lleva en el poder sólo habló una vez ante las masas. En su lugar se pronunció en vicemariscal Choe Ryong-hae, máxima autoridad del ejército tras Kim, que prometió mantener la sólida defensa militar del país ante las amenazas externas. Destacó la presencia del vicepresidente de China, Li Yuanchao.

Frente a las autoridades comunistas, miles de soldados desfilaron con paso marcial en perfecta coordinación a los acordes de música militar para formar módulos en los 75 mil metros cuadrados de la plaza Kim Il-sung.

Se incorporaron al desfile helicópteros y otros vehículos militares que exhibieron los temidos misiles de largo alcance de Pyongyang.

En ese momento la plaza ya estaba tomada por miles de personas, que compusieron un gran mosaico humano con los nombres de los líderes de la dinastía Kim y la bandera del país.

En las calles se veían coloridos carteles con la palabra “victoria”, ya que Pyongyang considera que ganó la guerra.

Menos espectacular. Mientras, en la vecina Corea del Sur, donde las celebraciones fueron bastante menos espectaculares, un acto en el Centro Memorial de Guerra de Seúl congregó a unos cuatro mil participantes entre veteranos de guerra, altos funcionarios, diplomáticos y ciudadanos.

La presidenta surcoreana, Park Geun-hye, agradeció en un discurso el sacrificio de los veteranos de guerra durante el conflicto y expresó su deseo de “abrir una nueva era de esperanza y paz” en la península.

El llamado de Park alude a la falta de entendimiento que marca estos días las relaciones entre norte y sur, hermanos de sangre e antagonistas que han buscado reconducir sus relaciones tras meses de tensión, sin éxito de momento.

La jefa de Estado instó al país vecino a abandonar el desarrollo de armas nucleares, visión que comparte incluso el aliado más cercano de Corea del Norte, China.

Corea del Norte y China mantienen una alianza ideológica e histórica que se remonta a la Guerra de Corea, en la que unieron fuerzas contra el bloque formado por Corea del Sur, Estados Unidos y otros 15 países de la ONU entre 1950 y 1953.

Luego de tres años de batallas que dejaron más de tres millones de muertos, según los historiadores, el armisticio puso fin a las hostilidades y estableció la frontera entre ambos países en el paralelo 38, prácticamente igual que antes de comenzar la guerra.