Doble atentado en Siria dejó 44 muertos
En Damasco, dos coches bomba explotaron en forma simultánea, en el ataque más mortífero en 30 años.
El Cairo. Al menos 44 personas murieron ayer en Damasco por un doble atentado, uno de los más sangrientos ocurridos en Siria, lo que desató la alarma en un momento de gran tensión en el país tras la llegada de los observadores de la Liga Árabe. Dos fuertes explosiones se produjeron por la mañana en el distrito de Kafar Souseh, cerca de dos edificios de la Seguridad y la Inteligencia sirias.El Ministerio del Interior detalló que se trató de dos ataques suicidas con coches bomba que estallaron de manera casi simultánea en las inmediaciones de los dos edificios."El modo de ejecución de estos atentados y la elección de lugares concurridos implica la huella de (la organización terrorista) Al Qaeda y representa una escalada cualitativa en las operaciones terroristas de los grupos islamistas radicales contra Siria", señaló.Al menos 44 personas, entre civiles y agentes de seguridad, murieron y 166 resultaron heridas, según las últimas cifras difundidas anoche por el gobierno sirio, que insiste en que los actos violentos de los últimos meses son obra de supuestos grupos armados terroristas.Este doble atentado "demuestra la cara verdadera del plan al que se está enfrentando Siria y que pretende perjudicar su seguridad y estabilidad", agregó el comunicado.Las imágenes de televisión mostraron cuerpos carbonizados y cuantiosos daños materiales en la zona.La última vez que se cometió un ataque de ese calibre en la capital siria fue el 27 de septiembre de 2008, cuando el estallido de un coche bomba causó la muerte de 17 personas e hirió a otras 14 en la zona de Saida Zainab, que alberga una mezquita chiíta con el mismo nombre.Ese ataque fue perpetrado por miembros del grupo terrorista sunita Fatah al Islam, que confesaron la autoría del atentado ante la televisión siria y dijeron que recibieron dinero de la coalición antisiria libanesa.El atentado de ayer es el mayor que vivió Siria desde la década del '80 y coincide con un momento de gran tensión en el país, marcado por la represión de las protestas gubernamentales, que dejó más de cinco mil muertos desde marzo, según Naciones Unidas. Observadores en el lugar. Mientras que Damasco apunta al terrorismo, los opositores culpan de la violencia a la represión del régimen. En este contexto, un grupo de observadores de la Liga Árabe llegó el jueves a Siria para comprobar sobre el terreno el cumplimiento de la iniciativa árabe para solucionar la crisis, la cual estipula el cese de la violencia, la liberación de detenidos en las protestas y el repliegue militar de las ciudades.La misión de observadores fue aceptada por las autoridades el lunes, cuando firmaron con la Liga Árabe un protocolo por el que se comprometieron a garantizar la libertad de movimientos de la delegación, que llegará de forma progresiva.Las autoridades trasladaron a los observadores al escenario de los atentados y dijeron que los acontecimientos reafirman su dicho de que los desórdenes no son una revuelta popular, sino obra de terroristas."Lo dijimos desde el principio, esto es terrorismo. Están asesinando al ejército y a los civiles", expresó el ministro adjunto del Exterior. Una versión distinta. Por su parte, el Consejo Nacional Sirio (CNS), el principal órgano de la oposición siria, responsabilizó al régimen del presidente Bachar al Assad de los atentados. Omar Edelbe, portavoz del CNS, manifestó que el régimen pretende "desorientar" a los observadores árabes y hacer creer que están "enfrentándose a un peligro externo y no a una revolución popular".En el resto del país, mientras tanto, el nivel de violencia se mantuvo y, en ese sentido, los opositores Comités de Coordinación Local destacaron que al menos 16 personas murieron por la represión, ocho de ellas en la provincia central de Homs, uno de los bastiones de la oposición al régimen.En el denominado "viernes del protocolo de la muerte", los Comités recordaron que, desde que llegó la delegación árabe, el número de víctimas ascendió a 56 personas.Sin embargo, la gravedad de los atentados de ayer marca un punto de inflexión en la situación de la capital siria, que hasta el momento se había mantenido relativamente tranquila y al margen de la violencia.
Reacción mundial
Desde Washington. "No hay justificación para el terrorismo de ningún tipo y condenamos estos actos donde quiera que ocurran", manifestó en un comunicado el portavoz del Departamento de Estado, Mark Toner. El miércoles, el Departamento de Estado emitió una alerta de viajes a Siria por la situación de violencia en ese país, y urgió a los estadounidenses que ya se encuentran allí a salir "de inmediato".Desde la ONU. "Toda forma de violencia es inaceptable y debe parar de inmediato", apuntó el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, a través de sus voceros. Pidió el "fin inmediato" de la violencia y subrayó que el régimen de Damasco debe poner en marcha con urgencia cambios políticos "creíbles e inclusivos".Desde el Líbano. El grupo chiíta libanés Hizbollah vinculó el doble atentado con la salida de las tropas estadounidenses de Irak, lo que consideró como el "comienzo de un proceso de sangrientas represalias". En un comunicado, Hizbollah sugirió que detrás de las dos explosiones se encuentra Estados Unidos, en represalia por su "derrota en Irak".

