Dilma retomó su campaña en Río y prometió que mejorará la seguridad
La candidata de Lula desfiló por calles cariocas y pidió que la voten el día 31.
Río de Janeiro. La candidata oficialista a la presidencia de Brasil, Dilma Rousseff, retomó ayer la campaña en las calles para la segunda vuelta de las elecciones que el 31 de octubre decidirán el nombre del sucesor de Luiz Inácio Lula da Silva. Su oponente, José Serra, pidió la unión de todos los movimientos que se oponen al gobierno para vencerla en las urnas. Rousseff, candidata del Partido de los Trabajadores (PT), agradeció ayer, durante un paseo en auto por la ciudad de Duque de Caxias, a 20 kilómetros de Río de Janeiro, el apoyo de sus simpatizantes en la primera vuelta, en la que obtuvo el 46,91 por ciento de los votos.Acompañada por el gobernador del estado de Río, Sergio Cabral, quien fue reelegido el domingo, y por el senador electo Lindberg Farias, la candidata prometió que mejorará la seguridad en Río de Janeiro y su periferia con la implantación de Unidades de Policías Pacificadoras (UPP) en las mayores favelas.Las UPP son un programa puesto en marcha por el estado de Río de Janeiro para tomar el control de las favelas que están en manos de la delincuencia organizada, mediante la ocupación de esos territorios con agentes de una policía comunitaria."Vamos a asumir el compromiso de traer las UPP a esta zona, al igual que hicimos en la ciudad de Río de Janeiro, donde funcionó tan bien", afirmó Rousseff, antes de emprender su paseo por Duque de Caxias, un municipio de unos 870 mil habitantes en el extrarradio de Río.A menudo criticada por su carácter frío y falta de carisma, Rousseff se esforzó para mostrarse sonriente y saludar a las decenas de simpatizantes que la seguían y gritaban: "Gente, gente, Dilma presidente". Pedido de unidad. En tanto, Serra, el candidato del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) que consiguió el 32,61 por ciento de los votos el domingo, pidió ayer la unidad de la oposición "por el bien de Brasil" y para "recuperar la dignidad de las instituciones", que en su opinión quedó en jaque con los reiterados escándalos de corrupción en el gobierno de Lula. Serra realizó en Brasilia el primer gran acto de su campaña para la segunda vuelta de las elecciones, arropado por los seis gobernadores de las fuerzas políticas que lo apoyan y que fueron elegidos el domingo.El abanderado del PSDB también criticó la presencia constante de Lula en la campaña de Rousseff, y dijo que "hay que legislar de una vez por todas sobre los límites que debe tener un jefe de Estado"."Si sumamos todo los votos, la mayoría de los brasileños le dijo no al gobierno y a su candidata", declaró Serra.

