Dilma resta protagonismo a los otros candidatos
Cuando muchos dudaban de su carisma, Lula entronizó a Rousseff. Marcelo Taborda, enviado especial.
La elección de hoy es histórica para Brasil, porque además de elegir al sucesor de un presidente como Lula da Silva, que dejará el cargo el 1º de enero de 2011 con casi el 80 por ciento de popularidad, puede consagrar a la primera mujer presidenta de este país.De entre los cuatro principales aspirantes presidenciales, tres integraron el Partido de los Trabajadores (PT), aunque la candidata de hoy de esa fuerza, Dilma Rousseff, llegó por primera vez a la función pública con el Partido Democrático Trabalhista (PDT), del ya de-saparecido Lionel Brizola, en Río Grande do Sul.Otra particularidad es que el único de los "cuatro principales" que no pasó por el PT es José Serra, quien pese a ser rotulado como el que más a la derecha está, vivió un tiempo de exilio en Chile durante la dictadura. Su candidato a vice es Antonio Pedro de Siqueira Indio da Costa, joven dirigente carioca del partido DEM, la fuerza conservadora en la que devino el Partido del Frente Liberal (PFL), aquel de los viejos caciques que pasaron de la dictadura a la democracia con la misma cuota de poder en feudos donde hacían y deshacían a su antojo.El arquetipo de aquel PFL era Antonio Carlos Magalhaes, a quien algún cordobés memorioso quizá recuerde pidiendo el voto por José Manuel de la Sota, en un spot en el que se mostraba al ex gobernador recibido en el Planalto por el ex presidente brasileño Fernando Henrique Cardoso.Entre los otros ex petistas que tomaron parte en los debates aparece Plínio Soares de Arruda Sampaio, fundador de la fuerza de izquierda y de origen democristiano, quien el 26 de julio cumplió 80 años. Disidente del PT, que dejó junto a Heloísa Helena en 2005 para fundar el Partido Socialismoy Libertad (Psol), Plínio fue a veces la figura que más pimienta puso a los "cara a cara" televisados, en los que se hizo un espacio pese a que las encuestas siempre lo dieron por debajo del dos por ciento.Con proyección. Pero una figura con proyección a futuro, que surgió en el PT y fue ministra de Ambiente de Lula es la hoy candidata del Partido Verde, Marina Silva, tercera en discordia entre Dilma y Serra, y dueña de un caudal de votos que será apetecible no sólo si hay balotaje, sino para el futuro Ejecutivo.Nacida en Acre hace 52 años, analfabeta hasta que tenía 16, juntadora de caucho con los seringueiros que aglutinó Chico Mendes para defender la Amazonia, Marina dijo hasta ayer que quería ser la rival de Rousseff en un balotaje. Fue el nombramiento de Dilma en la Casa Civil (jefatura de Gabinete), con sus proyectos de hidroeléctricas y centrales nucleares, lo que la llevó a dejar el gobierno de Lula.Claro que si hay alguien a quien las encuestas siempre dieron como el rival a vencer por Rousseff y el PT, ése esSerra, a quien Lula derrotara en dos vueltas para llegar ala presidencia en 2002 y quien fuera ministro de Salud de Cardoso y gobernador del estado más poderoso: San Pablo.Con 68 años y porte de hombre serio, Serra sabe que hoy es su última oportunidad para aspirar al más alto cargo.En el centro de la escena. Pero la atención estará puesta en saber si por primera vez una mujer gana en las urnas el gobierno de la nación más influyente de la región.Pocos apostaban hace un par de años que esta mineira (nacida en Belo Horizonte) de 62 años, que acaba de ganarle una partida brava a un cáncer linfático, sería hoy la favorita para convertirse en la sucesora de Lula y alcanzar lo que ni su mentor pudo en 2002 y 2006: ganar en primera vuelta.Nacida en una familia de clase media alta, hija de un padre búlgaro que pasó por Argentina y de una maestra carioca, Dilma revistó en su juventud en movimientos armados contra la dictadura, y en la clandestinidad conoció a su primer pareja, Claudio Galeno. Fue presa entre 1970 y 1972 y padeció torturas, pero también en esos años se enamoró de Carlos Franklin Paixao de Araujo, otro combatiente con quien se casó, se acercó al PDT y se mudó a Porto Alegre, donde hoy vive su única hija, Paula, y su nieto Gabriel.Separada de él después de 30 años, Dilma admite que Araujo la acercó a la política partidaria y posibilitó su primer puesto en Porto Alegre y luego como secretaria de Minas de Río Grande do Sul, durante el gobierno de Olivio Dutra, quien le presentó a Lula.Lo demás es historia conocida. Su exitosa gestión como ministra de Minas y Energía del primer gobierno de Lula la catapultó a la jefatura de Gabinete, cuando el mensalao (escándalo de coimas pagadas en el Congreso por el PT a legisladores opositores) desbancó de ese sitio a José Dirceu y al ex ministro de Economía Antonio Palocci, primeros anotados en la lista de herederos del ex tornero pernambucano.Cuando muchos dudaban de su carisma, el mismo Lula la entronizó. Hay quienes dicen que ya es la presidenta.Si Rousseff vence, sabe que se lo deberá al presidente saliente, cuya figura y protagonismo serán, quizá, su mayor condicionante en los cuatro años que se le vienen.

