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Dilma promete seguir obra de Lula, pero con alma de mujer

Rousseff, ex jefa de Gabinete y ministra de Energía de Lula, fue proclamada como la candidata del Partido de los Trabajadores.

14 de junio de 2010 a las 12:01 a. m.
Agencia EFE
Dilma promete seguir obra de Lula, pero con alma de mujer

Brasilia. Dilma Rousseff asumió ayer de manera formal la candidatura presidencial del Partido de los Trabajadores (PT) con la promesa de continuar con la obra del gobierno del actual presidente, Luiz Inácio Lula da Silva, pero "con el alma y el corazón de la mujer brasileña".

Rousseff se presentó en una convención nacional del PT convocada para ratificar su candidatura para las elecciones del próximo 3 de octubre con un discurso en el que hizo hincapié en su condición de mujer y "heredera" de la gestión de Lula, quien encabezó el acto.

La economista de 62 años y de pasado guerrillero, se arropó en la obra de gobierno de "este gran presidente que ha tenido Brasil" y ofreció continuidad, pero no "para repetir, sino para avanzar".

No obstante, en un claro guiño al voto femenino, que representa poco más del 50 por ciento del electorado de este país-continente, enfatizó una y otra vez que Brasil, en toda su historia, sólo ha sido gobernada por hombres. "Llegó la hora de que una mujer gobierne el país, porque nadie mejor que una mujer para profundizar la mirada social de Lula", dijo.

"Nosotras nacemos con el sentimiento de cuidar y proteger, somos las responsables de nuestros hijos, hermanos y maridos, y si sabemos cómo darle amparo a ellos, también sabemos cómo darle amparo a toda la población brasileña", declaró la candidata del oficialismo.

En esa misma línea, dijo que si ella gana las elecciones, "cuando alguien les pregunte qué quieren ser cuando crezcan, las niñas brasileñas podrán decir, igual que los niños o los obreros después de Lula, que quieren ser presidentas".

"No es casualidad que, después de este gran hombre, Brasil será gobernado por una mujer, que va a continuar con la obra de Lula, pero con alma y corazón de mujer", declaró.

Rousseff se comprometió a profundizar todos los planes sociales del actual gobierno y también a mantener las líneas maestras de la política exterior, volcada a darle una mayor proyección a Brasil y a la integración con los países latinoamericanos.

En el plano regional, aseguró que su proyecto apunta a "estrechar más las relaciones con todos los vecinos de Sudamérica", "sin ningún imperialismo, sino con solidaridad", y a llevar esa integración hacia el resto de los países de América latina.

Al intervenir ante los cerca de cinco mil dirigentes y militantes que se congregaron en Brasilia, Lula dijo estar convencido de que será sucedido por Rousseff, pero alertó al PT de que "no será fácil".

Recordó que, a falta de "tres meses y 20 días" para los comicios, el PT debe prepararse para entrar de lleno en la campaña y "sin pensar que ya se ganó, porque ninguna elección es fácil".

También advirtió que la campaña puede "estar llena" de denuncias, como las que la oposición formuló en las últimas semanas, referidas a supuestas maniobras del comando de la campaña oficialista para manchar la imagen del principal candidato opositor, José Serra, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB).

Según encuestas de opinión, Rousseff cuenta con un 37 por ciento de las intenciones de voto, igual que Serra, ratificado como candidato del PSDB (que fundara el ex presidente Fernando Henrique Cardoso) el sábado pasado.

En la convención nacional celebrada ayer, el PT también aclamó como candidato a vicepresidente de la fórmula oficialista a Michel Temer, del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), la formación política con mayor representación en todo el país.

Ese partido de centroderecha (al que pertenece entre otros el ex presidente José Sarney) forma parte de la actual coalición de gobierno, es la primera minoría en Diputados y el Senado, y gobierna en 1.180 de los 5.563 municipios que tiene el país.

Está considerado una potente maquinaria electoral, que puede ser clave para volcar preferencias en favor de Rousseff, quien nunca fue candidata a un cargo de elección popular y sólo ocupó puestos burocráticos.