Dilma impulsa la inversión privada en aeropuertos
En una primera diferencia con Lula, la flamante presidenta prevé otorgar la concesión, construcción y operaciones de nuevas terminales aéreas a distintas empresas.
Brasilia. La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, en el primer día operativo de su gobierno anunció que entregará a la iniciativa privada la construcción y operación de nuevos aeropuertos en su país. La noticia tiene otra dimensión porque el ala izquierda de su fuerza política, el Partido de los Trabajadores (PT), fue siempre alérgica a las privatizaciones. La apertura formal de la agenda de gobierno de Rousseff quedó planteada por la búsqueda de una contención del gasto público, pero con la decisión de no afectar la continuidad y profundización de programas sociales y grandes obras de infraestructura. La presidenta asumió sus primeras horas de gestión con el desafío de avanzar en una reducción de gastos que le permita al Banco Central reducir la tasa de interés, mantener la competitividad del real, las metas de inflación del 4,5 por ciento y de crecimiento del PBI del 4,5 al seis por ciento."Hacer más con menos" será el lema que imperará en los primeros meses, de acuerdo con las primeras iniciativas que anunciaron en las últimas horas los ministros que asumieron sus cargos en el gabinete de Rousseff, quien presidió ayer su primera reunión de coordinación.Entre las principales medidas divulgadas a la prensa, se destacó la posibilidad de abrir a la iniciativa privada la concesión, construcción y operaciones de nuevas terminales de dos de los aeropuertos más importantes del país. Esta necesidad se plantea de cara a la renovación de la infraestructura para el Mundial de Fútbol 2014 y los Juegos Olímpicos de 2016, y también por el ascenso social durante el gobierno de Lula, que permitió que nueve millones de brasileños viajaran por primera vez en avión en el año 2010.La medida apunta a los aeropuertos internacionales de Guarulhos, en el Gran San Pablo, y Viracopos, en la ciudad paulista de Campinas, en el marco de una adecuación de la infraestructura aeroportuaria estimada en tres mil millones de dólares y en un paquete de medidas que se anunciará en semanas.El texto también incluirá la apertura de la estatal Infraero (empresa responsable de la administración aeroportuaria) y la creación de una secretaría ligada a la presidencia que tendrá en sus manos la política de aviación civil, hasta ayer controlada por la Fuerza Aérea Brasileña. La participación privada, saludada ayer por el gobernador opositor de San Pablo, Geraldo Alckmin, se diferenciará de lo ocurrido en la gestión de Lula, quien vetó durante ocho años la participación de capitales privados en el sector."Voy a trabajar con los dos pies, tanto en el acelerador como en el freno. Habrá que hacer más con menos", dijo al asumir la ministra de Planificación, Miriam Belchior, quien tendrá a su cargo el presupuesto y los planes sociales, de vivienda y del Programa de Aceleración del Crecimiento (PAC).Rousseff recibió en su primera actividad de ayer, en su despacho del Palacio del Planalto, al ministro de Economía, Guido Mantega, quien deberá decidir con Belchior el tamaño del recorte presupuestario.Sin embargo, Belchior aclaró que serán preservados el salario mínimo fijado por Lula, el plan social Bolsa Familia (que involucra a 40 millones de personas) y el plan de infraestructura. "Todos los años hay recortes en el presupuesto y será necesaria la participación de todos los ministerios. Pero no hay que satanizar a los gastos corrientes, porque allí entran los planes sociales y la salud, hay que tener cuidado", dijo Belchior.Ayer se anunció que los beneficiarios del Programa Bolsa Familia tendrán un reajuste en el primer semestre, para lo cual la Ministra de Desarrollo Social, Tereza Campello, dijo que espera concluir rápido los estudios para determinar el valor del ajuste y la ampliación de beneficiarios. Unos 45 millones de brasileños reciben el aporte de Bolsa Familia –un promedio de 97 reales por persona–, un programa social del gobierno de Lula que fue esencial en la llamada economía de crecimiento con redistribución de la renta.Los nuevos ministros se preparan para "hacer más con menos", como lo repitió al asumir en Ciencia y Tecnología Aloizio Mercadante, quien auguró que Brasil será "el primer país tropical desarrollado del mundo".El ministro de Desarrollo, Industria y Comercio, Fernando Pimentel, asumió ayer su cargo criticando la "elevada" carga tributaria y pidiendo la reducción de tasas de interés para aumentar la competitividad de los productos brasileños.

