Días de terror nuclear
Las alarmas ante posibles ataques atómicos sonaron esta semana tras los nuevos anuncios de Corea del Norte, el aumento del conflicto territorial entre India y Pakistán por Cachemira y las amenazas entre Israel e Irán. Pedro Luque.
L a primera alarma atómica de esta semana se activó el martes, cuando los habitantes de Cachemira, esa región en disputa que se divide entre India, Pakistán y China, se desayunaron con una serie de recomendaciones que les quitaron el apetito a varios. Las autoridades de la parte de Cachemira que se encuentra bajo control de India alertaron a la población para que construya sótanos a prueba de bombas, acumule comida y agua para dos semanas y esté preparada para una posible guerra nuclear, entre otras sugerencias.La circular llevaba el temible nombre de "Protección contra las armas atómicas, biológicas y químicas" y describía un guion de guerra nuclear para preparar a la población a resistir la "primera onda de choque".La nota se difundió días después de que la India y Pakistán pactaran un alto el fuego tras una serie de intercambio de disparos que, en nueve días, causaron la muerte de cinco soldados de ambos bandos.Las sorpresivas advertencias de las autoridades podrían no haberse tomado muy en serio si no fuera porque India y Pakistán ya protagonizaron tres guerras por el territorio de Cachemira, una en 1947, otra en 1965 y la última en 1999.La India considera a Cachemira parte integrante del país, mientras que Pakistán lo considera territorio en disputa que debe decidir su estatus por sí mismo. Ensayos prohibidos. El jueves se disparó la segunda alarma, cuando el más clásico de los autores de amenazas nucleares, Corea del Norte, volvió a la carga con un temerario anuncio. La hermética nación, que hace poco más de un año está bajo el mando del joven Kim Jong-un, quien sucedió a su padre, aseguró que llevará a cabo un nuevo ensayo nuclear –el tercero en ocho años–, en directo desafío a Estados Unidos. "Los satélites y los cohetes de largo alcance que seguiremos lanzando y el ensayo nuclear de alto nivel que vamos a llevar a cabo están dirigidos a nuestro peor enemigo, Estados Unidos", anunció la comisión de defensa nacional norcoreana, que ayer amplió sus advertencias al afirmar que "tomará fuertes medidas físicas" contra Corea del Sur si se suma a las sanciones que le impuso recientemente el Consejo de Seguridad de la ONU por lanzar un cohete de largo alcance en diciembre.Con este tipo de anuncios, Corea del Norte busca forzar acuerdos con Estados Unidos, al tiempo que Kin Jong-un intenta cuidar su imagen de líder poderoso al que no le tiembla el pulso.Sin embargo, China, principal aliado y mecenas del régimen norcoreano, parece empezar a cansarse de los desplantes del aguerrido y pequeño país, ya que ayer le advirtió que no dudará en reducir la ayuda que le otorga si procede con su prueba nuclear que, dicho sea de paso, lleva un nombre bastante provocador: "Empezar una confrontación total para salvaguardar la soberanía de la nación y del pueblo". Un enigmático programa. Pero la mayor preocupación atómica mundial no la despiertan los consejos ante un nuevo enfrentamiento entre India y Pakistán, ni las amenazas de nuevas pruebas de Corea del Norte, sino el silencioso y enigmático programa nuclear de Irán. Quien más teme a los avances atómicos de Teherán es Israel, que esta semana insistió en su intención de lanzar un ataque preventivo para evitar que su gran enemigo consiga producir una bomba nuclear.De hecho, tras su escueta victoria en las elecciones del martes, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, manifestó: "El primer desafío fue y continúa siendo evitar que Irán obtenga armas nucleares". Esa fue su promesa de campaña.Sin embargo, la cuestión de un ataque preventivo contra las instalaciones nucleares de Irán es hoy una de las principales discrepancias entre Israel y Estados Unidos, que primero quiere agotar todos los instrumentos de presión política y económica.En ese sentido, el senador demócrata John Kerry, propuesto por Barack Obama como nuevo secretario de Estado, aseguró esta semana que la política exterior "es también económica", aunque a su vez indicó que hará "lo que haya que hacer para evitar que Irán obtenga un arma nuclear".Por su parte, Teherán afirma que su programa atómico es pacífico, pero no se queda atrás a la hora de revolear advertencias: "Lo único que le queda a Estados Unidos para detenernos es la guerra", disparó el jueves Hassan Danaie Far, embajador de Irán en Irak.

