Temas del día:

El desconcierto y la inacción mandan en Washington

Las divisiones internas de los republicanos y la confusión de los demócratas traban la negociación en el Congreso, con la que se intenta evitar el "default" estadounidense.

29 de julio de 2011 a las 12:01 a. m.
Lluís Bassets (El País, de Madrid)
El desconcierto y la inacción mandan en Washington

Washington. Las cosas cambian. Los países llamados occidentales, los socios de la Unión Europea (UE) y Estados Unidos sobre todo, eran previsibles, tranquilos y fiables. Los países menos desarrollados, el resto del planeta en realidad, navegaban en la incertidumbre y los sobresaltos. Tanta riqueza y tanta agenda pautada terminaron por saturar a los agentes políticos, hasta revalorizar el riesgo y la frivolidad. Los 27 socios europeos dieron buena prueba de ello en el año y medio de agónica discusión irresuelta sobre el rescate de Grecia, sabiendo que jugaban con el mayor logro conseguido por la UE en toda su historia, el euro, la moneda única.Algo similar hacen ahora los congresistas estadounidenses, dispuestos a llevar a su país a la suspensión de pagos a partir del 2 de agosto antes que renunciar a los dogmas políticos de cada uno de los partidos: el que prohíbe subir los impuestos a los republicanos y el que obliga a defender la cobertura social a los demócratas.Los afectados por un gobierno sin medios de pago serán los suministros, los salarios militares, la paga de los pensionistas y minusválidos y numerosas facturas sanitarias. Pero las consecuencias no esperan a agosto y ya se hacen notar en las bolsas, los precios de las materias primas y las primeras advertencias de las agencias de calificación.Estas últimas serán las que darán la estocada final a la deuda en caso de que las amenazas terminen haciéndose realidad y no haya acuerdo muy pronto sobre la elevación del techo de endeudamiento que permita cumplir con las obligaciones del gobierno.La presidencia de Obama quedará marcada si por primera vez en la historia la deuda estadounidense pierde la máxima clasificación de triple A, con las consecuencias previsibles en el encarecimiento de los tipos de interés.El problema que la Casa Blanca y el Congreso buscan resolver no es ficticio. El nivel de endeudamiento es insoportable y requiere recortes drásticos en el gasto, como pidió el Fondo Monetario Internacional (FMI), y además, digan lo que digan los fundamentalistas, eliminar las exenciones de impuestos para las rentas altas. Del superávit al déficit. Pero no fue Obama quien creó el problema, sino su antecesor, George Bush, quien llegó a la Casa Blanca con superávit de 1,2 billón de dólares y la dejó con una deuda de unos 10 billones de dólares. Su participación en la fabricación del actual pastel de 14,4 billones de dólares de deuda es fabulosa: 1,8 billones del agujero se produce por las exenciones de impuestos a los más ricos; 1,5 por las guerras de Irak y Afganistán, además de los incrementos en defensa; y casi un billón por los paquetes de estímulo a la economía, salvación de bancos y otros capítulos vinculados a la crisis, que el Tea Party luego endosó a Obama con su retórica contra el gasto público.China es el principal banquero: una cuarta parte de la deuda exterior está en sus manos. Este es el cuadro de situación: el más rico del pueblo toma crédito para mantener su costosísimo tren de vida y quien le presta es alguien menos rico, aunque muy trabajador y ahorrador.El desenlace de la historia es conocido: el rico entra en decadencia y el pobre emergente se convierte en el nuevo rico de la aldea.Los chinos no tienen problemas de este tipo o si los tienen no se conocen. La crisis es occidental, el endeudamiento también. Pero lo son sobre todo la inacción y las dificultades de gobernanza, por fragmentación en el caso europeo y por polarización en el estadounidense.Obama aporta el factor humano de este declive. De poco sirven su inteligencia y su capacidad argumentativa, empleadas a fondo en esta lucha. Puede incluso que sean contraproducentes.Los republicanos están divididos y no tienen todavía un candidato presidencial claro. Una parte, la más irresponsable, ni siquiera cree que el gobierno pueda quedarse sin medios de pago. Pueden perder como partido, pero piensan que Obama perderá como presidente y como candidato.De momento, prefieren llevárselo al abismo, aunque su país sufra con ello. Si lo dejan malherido, será más fácil que uno de los candidatos ahora sin perfil presidencial se convierta en un presidenciable serio.