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El desafío de gobernar en la misma tormenta

A Rajoy le ha funcionado su estrategia de cabalgar sobre la crisis, dejar que el tiempo pasara para que el gobierno socialista se achicharrara y no arriesgar compromisos en la campaña para no asustar. Luis Aizpeolea.

22 de noviembre de 2011 a las 12:01 a. m.
Luis Aizpeolea (El País, de Madrid)
El desafío de gobernar en la misma tormenta

Las encuestas acertaron. El Partido Socialista Obrero Español (Psoe) sufrió una estrepitosa derrota y Mariano Rajoy cosechó una amplia victoria, al hilo de la crisis con su secuela de cinco millones de desocupados, que le otorga un poder omnímodo al sumar a su mayoría en las Cortes el poder que ya disponía, desde mayo, en 11 de las 17 autonomías y casi la mitad de los ayuntamientos. A Rajoy le ha funcionado su estrategia de cabalgar sobre la crisis, dejar que el tiempo pasara para que el gobierno socialista se achicharrara y no arriesgar compromisos en la campaña para no asustar. Rajoy, quien ha mostrado que la tenacidad es su mayor virtud política, se vio beneficiado por la misma oleada que ha castigado a todos los gobiernos europeos sometidos a las urnas durante esta crisis (Reino Unido, Portugal...). Pero al igual que los gobiernos que han sustituido a los calcinados por la crisis, no lo tiene fácil. Apoyo imprescindible. El líder del Partido Popular (PP) sabe que ha ganado más por el rechazo a lo conocido –el Ejecutivo de Zapatero, con cinco millones de desempleados, ha fracasado en la lucha contra la crisis– que por su personalidad política o porque su programa suscite entusiasmo. A la par, afronta un reto muy serio. La economía está otra vez al borde de la recesión y las cuentas del Estado necesitarán nuevos recortes para lograr el objetivo de déficit de 4,4 por ciento para el año 2012, que se ha planteado como meta indiscutible. Rajoy, aunque ha logrado una mayoría absoluta que le permite gobernar políticamente con holgura, va a necesitar amplio apoyo social para gobernar una crisis tan grave que no se disputa sólo en clave nacional sino que dispone de una decisiva vertiente europea que fija las reglas. El domingo pasado por la noche, en su primera intervención, asumió esa gravedad y su urgencia y confirmó su compromiso de defender el interés general y afirmó que va a tener que contar con todos. La derrota del Psoe no tiene precedentes. Se queda con el menor poder institucional de su historia. Los ciudadanos han primado el cambio a favor del PP al temor a los recortes sociales de Rajoy que Alfredo Pérez Rubalcaba esgrimió en la campaña. El dilema del Psoe. El Psoe se ha quedado entre dos fuegos. Perdió votos a derecha –de quienes han pensado que el PP va a ser más eficaz contra la crisis– y a la izquierda, de quienes le han censurado los recortes sociales de 2010. En este sentido, va a tener a su izquierda una oposición poderosa que apenas ha contado en los últimos años: Izquierda Unida (IU). Los socialistas pueden tener la tentación de la revancha ante la oposición que Rajoy le hizo a esta legislatura, al utilizar la crisis como pieza básica para desgastar a su gobierno.El tipo de oposición a Rajoy lo dirimirá el Psoe las próximas semanas, en su próximo congreso. Rubalcaba adelantó el domingo algunas claves al apelar a la responsabilidad del Psoe para anteponer el interés general al partidista y a ejercer una oposición a la altura de la gravedad de la crisis. Aunque también precisó que se opondrá a los recortes en políticas sociales universales. En Euskadi (País Vasco), tras el fin de ETA, los independentistas de Amaiur (la izquierda abertzale) se reafirmaron anteayer como primera fuerza, que contará con grupo propio y desplazan al Partido Nacionalista Vasco (PNV) como segundo grupo. Otro resultado histórico. Como también lo fue la victoria de los nacionalistas de Convergencia i Unió (CiU) en Cataluña en unos comicios generales.