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La derecha como refugio ante la debacle económica

Los socialdemócratas europeos son aplastados por votos de castigo a su gestión y por la escasa credibilidad de su propuesta.

07 de julio de 2011 a las 12:01 a. m.
El País, de Madrid
La derecha como refugio ante la debacle económica

Madrid. En 2008, mientras el sistema financiero mundial temblaba tras la quiebra de Lehman Brothers, el presagio de una ola de expansión y conquista del poder debió de recorrer las secretarías de los partidos socialdemócratas europeos. El razonamiento era simple: una crisis incubada en los recovecos más oscuros del capitalismo llevaría a los electores a los brazos de la centroizquierda, de propuestas teóricamente más propensas a regular los mercados. Menos de tres años después, solo cinco de los 27 gobiernos de la Unión Europea (UE) tienen un líder progresista: España, Grecia, Eslovenia, Chipre y Austria. ¿Qué pasó? Cada país tiene su propia historia, pero la debacle progresista es tan rotunda en el continente que es posible hallar rasgos comunes. El más evidente, sin duda, es el voto de castigo a partidos en el poder; a menudo, es recurrente el rechazo a liderazgos frágiles y poco inspiradores; en muchos casos, tuvo un papel importante la escasa credibilidad de los partidos de centroizquierda en proponerse como alternativa ideológica, tras largos años de adhesión acrítica al ideario del libre mercado; en otros, la percepción de una crisis capitalista quedó desplazada por otra más dañina para la izquierda: la de una crisis fiscal, con gobiernos incapaces de mantener en orden sus presupuestos, de proteger a los ciudadanos y de impulsar la recuperación.En ese caldo de percepciones se cuece el actual derrumbe de la izquierda europea. A esto se le suma el declive de los grandes partidos de masa, tanto socialdemócratas como conservadores. Se trata de un fenómeno en desarrollo desde hace años y que ahora es apurado por la crisis.El actual ascenso de los Verdes en Alemania, el de Italia de los Valores, el de los liberal-demócratas en Gran Bretaña en 2010, el de la extrema derecha en muchos países, son algunos de los síntomas de esa dispersión del voto con respecto a las tendencias del pasado.Más allá de quién esté en el poder, la suma de los dos principales partidos pesa hoy menos que hace años en gran parte de los países europeos. La tendencia parece acentuarse y la mayor parte de esa erosión corre a cuenta de la centroizquierda. Razones sobran. "El calendario no nos favorece. Las elecciones generales tocan en países gobernados por la izquierda", comenta Jesús Caldera, ex ministro de Trabajo y Asuntos Sociales del Partido Socialista Obrero Español (Psoe, oficialista). Preguntado por las causas del derrumbe, Caldera considera que "la socialdemocracia internacional no defendió con la necesaria firmeza los valores de empatía y solidaridad; no combatió lo suficiente el individualismo agresivo".Magnus Ryner, politólogo del Brookes College de Oxford, tiene otra teoría: "Las causas de los sufrimientos de la socialdemocracia europea son ideológicas e incubadas desde hace tiempo. La tercera vía intentó desde los '90 conjugar liberalismo financiero con una posterior redistribución de la riqueza a través del estado de bienestar. La cosa es que la socialdemocracia europea moderna está tan estrechamente vinculada con el sistema en crisis que no está en posición de ofrecer una alternativa".José María Lassalle, diputado y portavoz de Cultura del Partido Popular (PP), cree que el progresismo europeo paga el precio de una propuesta política desfasada. "Interpretó la crisis conforme a paradigmas de los años '30. La izquierda no encontró un discurso que le permita dar respuesta a un consenso social generalizado: la prosperidad la genera la libertad económica", asegura.Algunos analistas apuntan a que el fenómeno también está vinculado a la pérdida de peso relativo de las grandes organizaciones que han movilizado votos hacia los partidos de masa: los sindicatos y la Iglesia.Varios analistas sugieren que el ascenso conservador actual es el nuevo episodio de un fenómeno recurrente: cuando hay crisis, el electorado vira a la derecha. En tiempos de tormenta, los electores parecen encontrar el refugio de la centroderecha más tranquilizador. No es sólo una cuestión de gestión económica."Una de las explicaciones del resurgimiento conservador es que está impulsado por el miedo", reflexiona en una conversación telefónica James Kloppenberg, historiador de la Universidad de Harvard especializado en el estudio de la socialdemocracia.Los problemas económicos soplan sobre la llama de cuestiones sociales o culturales que parecen impulsar a la derecha. "Creo que la cuestión de la inmigración y del pluralismo cultural son asuntos que están preocupando a mucha gente en Europa", apunta Kloppenberg.Sean cuales sean las razones, la socialdemocracia empieza una travesía en el desierto.