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La decisión retumbó fuerte en la Plaza de San Pedro

Peregrinos católicos elogiaron el gesto de Benedicto XVI, aunque admitieron que todos fueron tomados por sorpresa.

12 de febrero de 2013 a las 12:01 a. m.
Agencia EFE
La decisión retumbó fuerte en la Plaza de San Pedro
La carga de la Cruz. Dos peregrinos caminan por la Plaza de San Pedro, con la cruz al hombro como prueba de sacrificio. A esa hora, el papa Benedicto XVI anunciaba su renuncia y conmovía al mundo católico (AP).

Roma. La Plaza de San Pedro, acostumbrada a la llegada de cientos de turistas, peregrinos y fieles, se convirtió desde ayer a la mañana en un hervidero de comentarios respecto a la renuncia del papa Benedicto XVI.

La noticia que conmovió a Roma, y al propio Estado Vaticano, ha saltado por la agencia de noticias Ansa a las 11.46 (hora de Roma), y tras el primer impacto, miles de personas y decenas de periodistas nacionales e internacionales se dirigieron hacia la plaza.

El padre jesuita y portavoz del Vaticano, Federico Lombardi, improvisó una rueda de prensa en la sala de periodistas vaticana, que se encuentra en los aledaños de la plaza y él mismo reconoció que “el anuncio ha tomado a todos por sorpresa”.

Entradas en directo de periodistas de televisión frente a la plaza se mezclaban con el ir y venir de gente desconcertada que lanzaba miradas de incredulidad hacia la ventana del departamento del Papa, desde donde se asoma todos los domingos para bendecir a los congregados y para rezar el Ángelus.

“No nos lo esperábamos. Siempre se ha pensado que se trataba de un papa sin carisma, algo frío, pero de pronto nos ha dejado helados con esta noticia que da muestra de una gran humildad”, aseguró Patricia Renati, de 42 años, que fue a Roma desde la Argentina de vacaciones con su familia.

En los mismos términos se expresó el joven sacerdote chileno Carlos Cabezas, de 36, que, abrumado, reconoció que la renuncia del pontífice “es un símbolo inequívoco de humildad y de gran fortaleza espiritual”.

“Este tipo de gestos nos enseñan que la figura del Papa no es indestructible y da muestra de la gran coherencia que ha caracterizado su pontificado”, añadió.

Todas las personas que se encontraban la fría y desapacible mañana en la Plaza de San Pedro coincidían en que, a pesar de que Benedicto XVI no había alcanzado el carisma de su antecesor, Juan Pablo II, su decisión daba muestra de una visión muy honrada del liderazgo.

"Un gesto grandísimo". En estos términos se expresaba el padre Sabino Lattancio que, rodeado de periodistas y de cámaras, explicaba sus impresiones a raíz del anuncio del Santo Padre.

“Es un gesto grandísimo del que deberían aprender muchísimos incompetentes que se aferran al cargo, aunque su labor ya no resulte útil para la sociedad a la que sirven”, reivindicó Lattancio, quien resaltó la altura intelectual de Ratzinger al calificarlo como “el mejor teólogo vivo” del que se ha beneficiado la Iglesia y el mundo católico.

Añadió además que el aún obispo de Roma ha sido “correcto, cortés, no muy mediático, pero muy lúcido”, y recordó que ha sido el gran regenerador de la Iglesia y dijo que “todos sus hermanos y hermanas continuarían amándole”.

Mirada argentina. Un grupo de estudiantes católicos de Buenos Aires se alegraban de la noticia y calificaban de "loable" la decisión del Pontífice.

“En Argentina se ve a Benedicto XVI como un papa que ha llevado a cabo un pontificado con una visión más conservadora y menos afectiva; no obstante, creo que se trata de una decisión honrada”, comentó Hernán Battisti, uno de los estudiantes argentinos.

La sorpresa no la han sufrido únicamente los peregrinos y turistas, las tiendas de recuerdos situadas en la Via de la Conciliación que lleva a la Basílica de San Pedro, mostraban abiertamente su desconcierto, incluso, por las propias mercancías que tienen a la venta y que en pocos días pueden quedar obsoletas.

El anuncio de Benedicto de dejar su pontificado el próximo 28 de febrero sacude a Roma y abre ahora un período de incógnitas sobre qué ocurrirá a partir del 28 de febrero hasta que se convoque el cónclave y sobre quién será el sucesor del considerado el Papa teólogo y reformador de la Iglesia católica.