Debutante favorita, con carisma prestado
Dilma Rousseff, quien puede convertirse en la primera mujer presidenta de Brasil, no es afecta a hablar de su propia historia.
Enviado especial a San Pablo (Brasil)
Juana de Arco de la lucha brasileña contra la dictadura. Ideóloga implacable y cerebro de operaciones armadas manchadas de sangre. Ejecutiva eficaz y meticulosa ministra. Inexperta irascible de reacciones cambiantes. Madre de Brasil. Sobre cerrado que se prestará a la manipulación del presidente saliente. La mujer que estabilizó la Casa Civil del gobierno en el momento de más zozobra de los ocho años de mandato de Lula. Cada frase anterior le ha sido adjudicada en el fragor de la campaña proselitista a Dilma Vana Rousseff, quien nació el 14 de diciembre de 1947 en Belo Horizonte y aspira a convertirse el mes próximo en la primera presidenta mujer de este país de casi 200 millones de habitantes.Hija de la Dilma Koimbra Silva y del abogado y empresario búlgaro Petar Rusev, quien por su filiación comunista dejó su país rumbo a Francia hasta el fin de la Segunda Guerra y luego de un paso por Argentina, se afincó en Brasil, Rousseff no ha sido muy afecta a hablar de su pasado.A diferencia del actual presidente, Luiz Inácio Lula da Silva, cuya historia de vida ya llevada al cine representa el paradigma del nordestino pobre que bajó al litoral paulista, rico e industrial, para cambiar su destino (y en su caso vaya si lo hizo), Dilma nació en un hogar de clase media y sus primeras referencias biográficas tienen que ver con su lucha contra la dictadura que imperó en Brasil entre 1964 y 1985.Según sean adherentes o detractores a su figura los escribas de su currículum, se exagera o minimiza el papel de Rousseff en la lucha armada contra el gobierno de facto, dentro del Comando de Liberación Nacional (Colina) y luego en la Vanguardia Armada Revolucionaria (VAR) Palmares. Para algunos, sólo realizó tareas de enlace, sin participación en incidentes violentos. Para otros, fue quien pergeñó audaces operaciones guerrilleras. Estuvo presa y padeció torturas entre 1970 y comienzos de 1973.Tras recuperar su libertad y mudarse a Río Grande do Sul, se graduó en Ciencias Económicas en 1977 en la Universidad Federal de ese estado, donde a fines de los '70 se casó con el dirigente izquierdista Carlos Franklin Paixao de Araújo. Con él tuvo a su única hija, la que acaba de convertirla en abuela. Junto a su pareja, participó en la organización del Partido Democrático Trabalhista (Laborista), el PDT de Leonel Brizola, y desde allí se acercó a la función pública en Porto Alegre, aunque nunca optó a un cargo electivo, como sí lo hizo su marido, del que se separaría tras convivir casi tres décadas."Ella vino desde una posición más al centro y se sumó a nosotros con una gran capacidad", le dijo a este diario desde Porto Alegre, Marcelo Dameris, ex senador gaúcho por el Partido de los Trabajadores y actual coordinador programático del petista Tarso Genro en Río Grande do Sul.Dameris aludía a los tiempos en que Dilma fue secretaria de Energía, primero entre 1991 y 1995, con Alceu Collares, y luego desde 1998, cuando la convocó el gobernador Olivio Dutra, uno de los fundadores del PT de Lula, a comienzos de los '80.Fue durante esa segunda gestión cuando el PDT de Brizola (quien fue candidato a vice de Lula en 1998) rompió con el PT y pidió a todos sus afiliados que dejaran los cargos que ocupaban en ejecutivos de esta fuerza. Lejos de acatar esa directiva, Rousseff se fue del PDT y a fines de 1999 se afilió al PT."Mostró una capacidad notable y su gestión impresionó a Lula tanto que éste la convocó a su equipo cuando llegó a la presidencia el 1° de enero de 2003", dice Dameris, quien además refuta las acusaciones de la oposición sobre la supuesta nula experiencia de Dilma en tareas de gobierno."Es obvio que ningún candidato que hubiéramos elegido tendría la altitud simbólica ni el carisma de Lula, pero no se puede olvidar que cuando ella llegó a la Casa Civil (jefatura de Gabinete), en 2005, fue capaz de estabilizar un núcleo de gobierno que debía relacionarse con 27 estados y más de cinco mil municipios", sostuvo el dirigente del PT de Porto Alegre.A la jefatura de Gabinete, Dilma llegó cuando el escándalo de las coimas del "mensalao" se había llevado puesto, entre otros, al ex jefe del PT José Dirceu, un preanotado en la lista sucesoria de Lula que vio truncadas sus apetencias de poder.Mientras más espacio ganaba en el gobierno, con su perfil de técnica fría, trabajadora y de pocas pulgas, más cobraba fuerza la idea de que Dilma sería la bendecida por el mandatario."La idea de una continuidad de Lula, 'pero con corazón de mujer' prendió rápido", dijo un publicista paulista vinculado con las campañas electorales.Los planes de instalación de la imagen de la jefa de Gabinete, que incluyeron algunos retoques estéticos para endulzar su rostro adusto, se vieron alterados por la detección de un linfoma que la propia Rousseff comunicó a la prensa en abril de 2009. Un exitoso tratamiento aventó especulaciones sobre un eventual desistimiento de la candidatura presidencial.Lo demás es la historia más conocida. El meteórico crecimiento en las encuestas tras su proclamación formal y a dedo por parte de Lula acalló rápido cierta disidencia interna en el partido, aunque muchos aún no la aceptan del todo.La historia de Dilma recién se está escribiendo. Más allá de las antitéticas versiones de su pasado, y de las denuncias por venir de aquí al 3 de octubre, a la mayoría de quienes serán sus votantes les basta con saber que es la candidata de Lula.

