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Cuando el mediador pierde legitimidad

Barack Obama visita por primera vez Israel como presidente. Pedro Luque.

21 de marzo de 2013 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
Cuando el mediador pierde legitimidad

La visita está hinchada de simbolismo más que de sustancia.  Se trata del primer viaje de Obama a Israel como presidente. Es su primer destino en el extranjero desde su reelección. Y coincide con los 10 años del comienzo de la invasión a Irak, un aniversario que intentó ser pateado más atrás del último de los planos.

El objetivo de esta gira fue revelado por el mismo Obama apenas pisó el Estado judío. “Compartimos la visión de Israel en paz con sus vecinos”, expresó al arribar a Tel Aviv, para luego insistir en que la alianza estadounidense-israelí “es para siempre”.

Netanyahu se encargó de la traducción práctica de esas palabras: “El presidente reafirmó el derecho y la obligación de Israel de defenderse contra cualquier amenaza”.

Más tarde, cuando decenas de niños recibieron a Obama en la residencia presidencial agitando banderitas estadounidenses e israelíes bajo el sol de Jerusalén, otras banderas del país norteamericano eran quemadas en Gaza, frente a oficinas de la ONU. “Obama, no eres bienvenido en Palestina”, decían pancartas y manifestantes.

Si bien el mandatario se reunirá hoy en Cisjordania con el presidente de la Autoridad Nacional Palestina, el viaje no tiene como propósito relanzar las atascadas negociaciones entre los enfrentados vecinos.

¿Qué clase de mediador puede ser Obama si promete una alianza eterna con Israel? ¿Qué tipo de imparcialidad puede acreditar si habla de un “lazo inquebrantable” con el Estado judío, que a su vez bautizó esta visita con el nombre de Alianza Irrompible?

Obama es el cuarto presidente estadounidense que patrocina las negociaciones. Por ahora auspició tres reuniones entre ambas partes, pero el diálogo se quebró otra vez en septiembre de 2010.

Parte de este estancamiento responde a que Israel tiene hoy dos preocupaciones que siente más urgentes. Por un lado, Irán y sus pretensiones nucleares, ante lo cual Obama prometió hacer “todo lo necesario”. Por el otro, Siria y su guerra interna y cercana, ante la cual el mandatario visitante dio su palabra de que investigará si se emplearon armas químicas, una “línea roja” tras la cual empezaría a actuar militarmente.

Obama llevó respuestas a esas inquietudes de Israel, pero ninguna solución para la convivencia con los palestinos. “Es un problema muy difícil”, reconoció ayer.