La crisis y el PP presionan para adelantar el traspaso
Rodríguez Zapatero opinó que los plazos del cambio de gobierno están fijados ya por ley. Un posible ministro de Rajoy advirtió, en cambio, que "los mercados no esperan".
Madrid. El Partido Popular de Mariano Rajoy, al que las urnas dieron el domingo amplia mayoría en España, mantuvo ayer su presión sobre el debilitado gobierno socialista para acelerar el traspaso de mando. La peor crisis económica de la historia reciente barrió con los socialistas en el poder, que sufrieron su derrota más dura en 30 años, y otorgó a la derecha un control institucional jamás conseguido por un partido desde el inicio de la transición.Pero el día después de los comicios, los 186 escaños de la mayoría absoluta que le permitirían al PP adoptar, sin otros apoyos parlamentarios, las decisiones trascendentes que exigen la Unión Europea (UE) y los mercados, no consiguieron despejar las dudas sobre España, cuyo riesgo país siguió desbocado. Tras rozar el límite del rescate (500 puntos) la semana pasada en vísperas de las elecciones, la prima de riesgo regresó a zona peligrosa al superar ayer por la mañana los 466 puntos básicos, con un rendimiento del 6,5 por ciento.El repunte se frenó poco después, pero el diferencial entre el bono español a 10 años y el alemán al mismo plazo de referencia, sigue siendo el que peor evoluciona en la Eurozona.La debacle del Partido Socialista Obrero Español (Psoe) mermó la legitimidad del actual presidente para adoptar medidas en una coyuntura crítica para España, que se halla a las puertas de otra recesión y al límite de la bancarrota.Zapatero respondió a la exigencia de su candidato derrotado, Alfredo Pérez Rubalcaba, y anunció ayer la apertura de un proceso de renovación del partido que incluye su propia sustitución como secretario general. Sin embargo, negó que se puedan adelantar unos plazos que "están fijados por ley".Aun así expresó que su colaboración va a ser "máxima" para que el traspaso de poderes se lleve a cabo "sin el más mínimo problema".Algunas voces fuertes dentro del PP salieron a respaldar abiertamente la posición de adelantar los tiempos para presionar a los socialistas, pero tras una reunión de la Ejecutiva Nacional, Rajoy trasmitió a través de su "número dos", María Dolores de Cospedal, un mensaje más moderado que apunta a una transición respetando los plazos normales, que son de aproximadamente un mes. ¿El martes 13? Según los plazos previstos por ley, el nuevo Congreso de Diputados se constituirá el martes 13 de diciembre. A partir de ahí, una vez formado el órgano de gobierno, el rey inicia negociaciones para proponer al presidente del gobierno y se fija la fecha de la sesión de investidura. Normalmente la proclamación es en 15 días, pero en el medio de la crisis podría adelantarse una semana. Pero Soraya Sáenz de Santamaría, ex portavoz del PP y probable ministra, a quien Rajoy encargó dirigir el equipo de transición, reclamó ayer que este proceso se haga con "más celeridad" puesto que "hay problemas extraordinarios".Otro que apunta a futuro ministro, el diputado conservador Miguel Arias Cañete, afirmó que cuando un sistema tiene una transición tan larga, como el español, hay que "pasar por encima de los requisitos legales" porque "los mercados no esperan".Entre las manifestaciones de estos dirigentes y la posición transmitida por Rajoy hubo una comunicación telefónica entre el líder del PP y la canciller alemana Angela Merkel.Rajoy también conversó telefónicamente con Zapatero, quien le garantizó al líder conservador un traspaso de poder "modélico", dijo De Cospedal en conferencia de prensa. Cospedal afirmó que habrá que esperar hasta la sesión de investidura para conocer las medidas que planea tomar el futuro gobierno, aunque, sobre la crisis de deuda, dijo que la solución "tiene que venir de Europa".
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