La crisis humanitaria se adueña de Trípoli
El CNT espera restablecer pronto los servicios y aguarda la llegada de ayuda exterior. Los alimentos y el combustible escasean y se multiplican las ejecuciones sumarias.
Trípoli. A medida que el Consejo Nacional de Transición (CNT) libio consolida su control sobre la capital, intenta restablecer los servicios básicos dañados en los enfrentamientos. Su esperanza era la llegada a Trípoli de 32 barcos con abastecimientos de la coalición internacional de países amigos para comenzar la distribución de los suministros esenciales. El ministro interino Mahmoud Shaman, responsable de Información del CNT, aseguró que disponían para su distribución de 30 mil toneladas de gasolina para paliar las necesidades inmediatas y aguardaban más suministros desde los barcos frente a la costa con combustible, agua, alimentos y medicamentos.El titular de Información señaló que en dos días podrían repartir a la población lo necesario para cocinar e hizo un llamado a los operarios de la refinería de Al Zauiya para que regresen a sus puestos de trabajo y retomen las operaciones del principal punto de suministro de crudo de la capital.Además de cubrir con combustible las necesidades más inmediatas de la red eléctrica, el CNT precisa de la ayuda de las empresas y compañías proveedoras de servicios para que retomen sus operaciones.Pero pese a las promesas y esperanzas, la situación que se vive en la ciudad parece haber entrado en una nueva fase.El suministro de agua, que proviene de acuíferos en el desierto, se vio interrumpido hace días y tomará un tiempo volver a restablecerlo.Enviados de distintos medios aseguraban además que los alimentos y el combustible escasean y aumentaron de precio. En las calles se acumula la basura y en los hospitales faltan medicamentos.El CNT también confía en restablecer la seguridad en la capital, donde el cuartel del hijo de Muamar Kadhafi, Hamis, comandante de la brigada que intervino en los principales combates, estaba abandonado. En su interior, se hallaron rastros de delitos de guerra y brutales ejecuciones sumarias.Las informaciones de asesinatos a sangre fría por ambas partes han surgido en los últimos días, y oscurecen el ambiente en una ciudad donde muchos residentes celebraron con alegría la caída de Kadhafi."Empezamos de cero, sin sociedad civil, pero creo que seremos capaces de hacer lo mejor", expresó el ministro Shaman.El CNT, que prometió dotar de un centro a la prensa internacional, abrirá una web para ofrecer información sobre los trabajos de estabilización.La estabilidad de la capital, con un millón y medio de habitantes, es ahora la principal responsabilidad del CNT.Los revolucionarios estaban preparados para lo peor, incluidos sabotajes y la voladura del puerto por los kadhafistas, según explicaron miembros del equipo de estabilización, que dieron a entender que tienen más capacidad de afrontar la situación de lo que habían previsto. Reconocimiento histórico. En tanto, el primer ministro del CNT, Mahmud Yibril, expresó ayer en El Cairo su agradecimiento a la Liga Árabe por el "valiente e histórico" apoyo brindado a los revolucionarios de su país. En una rueda de prensa, Yibril destacó que visita Egipto para "reiterar el agradecimiento y el reconocimiento al hogar de los árabes (la Liga Árabe), representado en su secretario general, por la postura valiente e histórica que ayudó a salvar a cientos de miles de inocentes libios".El representante del gobierno temporal rebelde aseguró que el respaldo que adoptó la Liga Árabe el 12 de marzo "puede registrarse en la historia de la organización como una nueva forma de trabajo efectivo en el futuro".Por su parte, el presidente del CNT, Mustafa Abdul Yalil, aseguró ayer que desconocen el paradero de Kadhafi o de sus hijos. "Hasta el momento no tenemos informaciones efectivas", dijo Yalil en una rueda de prensa en la ciudad de Bengazi, en el este del país y todavía sede principal del CNT.Asimismo, comentó que la recompensa por la captura del coronel había aumentado de los 1,7 millones de dólares fijados tras la caída de Trípoli, aunque no dio cifras.No obstante, desvinculó al CNT del ofrecimiento de dicha recompensa y apuntó que se debía a una iniciativa privada.

