Correa ordenó prorrogar el estado de excepción
El gobierno envió militares a la Asamblea Nacional para relevar a la escolta legislativa, que el jueves apoyó la sublevación policial.
Quito. El gobierno de Ecuador prorrogó ayer el estado de excepción decretado durante la insurrección que amenazó con derribarlo la semana pasada y envió un fuerte destacamento militar a la Asamblea Nacional, apoyado por un tanque y dos tanquetas. La escolta legislativa ayudó a los policías sublevados a tomar el control de la Cámara el jueves pasado, según denunció el presidente de la Asamblea, Fernando Cordero, y la acción del gobierno parece dirigida a relevarla.Para mantener a las fuerzas armadas en el Parlamento, el Ejecutivo necesitaba ampliar el estado de excepción, que faculta a los militares para ocuparse de la seguridad interna.Ayer, ningún miembro de la escolta estaba presente en la Asamblea, donde se desplegaron unos 80 soldados y policías militares, tanto dentro como fuera de las instalaciones.El Ejecutivo había indicado en un principio que dejaría vencer el estado de excepción ayer a medianoche, pero el presidente ecuatoriano, Rafael Correa, decidió ampliarlo hasta el viernes "para que la Asamblea Nacional pueda ejercer a plenitud sus atribuciones y facultades constituyentes y legales", según dijo en un decreto.Un rato antes, la vicepresidenta de la Asamblea, Irina Cabezas, había suspendido la sesión del pleno "por falta de garantías" de seguridad.El titular del Parlamento afirmó que se ocupará con urgencia de "reorganizar la seguridad de la Asamblea, la seguridad institucional".Pero la oposición criticó la decisión. "No era procedente militarizar la Asamblea", dijo Jimmy Pinoargote, un asambleísta independiente, quien afirmó que el reemplazo de la escolta legislativa podía haberse hecho de forma gradual. Sigue la tensión. La situación aún es delicada en el país, como reconoció ayer el propio canciller ecuatoriano, Ricardo Patiño, en un encuentro con la prensa extranjera. "Los que dispararon al auto del presidente, los que me rompieron la cabeza, los que le dispararon al pueblo en las calles y al ministro de Gobierno están libres, por tanto no está superada la crisis", afirmó.Una grabación de la Radio Patrulla de la Policía nacional, difundida ayer por la agencia pública Andes, revela que hubo agentes que instaron a asesinar a Correa, que estuvo retenido casi todo el jueves por los sublevados en un hospital de la policía."Que maten a Correa para que se acabe esto", "Maten a Correa y se acaba la protesta", son frases que se escuchan durante los seis minutos de grabación, que, según Andes, corresponde a los momentos previos a que se efectuara el rescate del mandatario.El gobierno recopila ahora esas grabaciones, junto con videos y fotografías, para identificar a los que participaron en la insurrección, y quiere que la investigación llegue hasta sus rivales políticos, a los que considera los responsables principales de los hechos."Los autores intelectuales están por ahí, trabajan cerca de aquí, en un lugar que se llama Palacio Legislativo", señaló Patiño.El canciller dijo que se encausarán a miembros del Partido Sociedad Patriótica, del ex presidente Lucio Gutiérrez, a quien su gobierno apuntó como instigador de la revuelta. Anoche, Fidel Araujo, cercano colaborador de Gutiérrez, fue detenido por la policía judicial. El Ejecutivo considera que la sublevación fue fruto de un complot y que la insatisfacción de policías y militares sobre un proyecto de ley sobre sus bonificaciones era sólo una excusa.Patiño también acusó a "grupos de poder" de Estados Unidos de jugar un papel en el alzamiento. "Creo firmemente que el señor (Barack) Obama no tuvo nada que ver con eso, pero confío en que sus principales autoridades tampoco. No puedo decir lo mismo de los grupos de poder que hay en Estados Unidos", se explayó.Sin embargo, el canciller no quiso identificar a esos grupos ni explicar los indicios con los que cuenta su gobierno.

