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Consuelo en medio de tanto horror

No pudieron matarla, pero aniquilaron la voluntad de algunas de sus compañeras que no volvieron al colegio. Pedro Luque.

20 de octubre de 2012 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
Consuelo en medio de tanto horror

No pudieron matarla, pero aniquilaron la voluntad de algunas de sus compañeras que no volvieron al colegio. Sin embargo, sobre todo el horror se impuso la obstinación de la mayoría de las alumnas de la escuela para niñas Khushal, quienes sí retomaron sus estudios. Eso sirve, tal vez, de alivio y aliento para Malala Yousufzai, la chica paquistaní que se recupera en un hospital británico, muy lejos de casa, tras recibir un balazo en la cabeza y otro en el cuello por defender la educación femenina y criticar a los talibanes."No la atacamos por elevar su voz a favor de la educación. La atacamos por oponerse a los muyahidines (guerreros de la yihad , la guerra santa) y a su causa", afirmaron el martes los extremistas en un comunicado, como si hubiera razones mejores o peores para matar a una niña de 14 años.Después de que sus amenazas no surtieran efecto, los talibanes decidieron hace dos meses la muerte de Malala. El 9 de octubre, cuando volvía del colegio a su casa en la localidad de Mingora, en el norteño valle paquistaní de Swat, dos hombres detuvieron el transporte escolar, uno subió al vehículo, preguntó por la pequeña activista y disparó. Dos proyectiles hirieron a Malala, mientras que otras dos compañeras recibieron lesiones más leves. Tras ser asistida en un hospital militar de Pakistán, el lunes fue trasladada al Hospital Queen Elizabeth de Birmingham, en el centro de Inglaterra, para recibir tratamiento médico especializado y protección ante las amenazas de futuros ataques. Allí logró ayer ponerse de pie con ayuda y escribir, aunque presenta signos de infección y los médicos aclaran que todavía no salió de peligro. Desde el principio. El pueblo de Malala y la región donde está clavado viven envueltos en la violencia desde hace tiempo, pero los peores años fueron 2008 y 2009, cuando los talibanes tomaron el valle del Swat e impusieron sus normas que, entre otras cosas, prohíben que las mujeres reciban educación. Pese a que el ejército expulsó a los extremistas, mantienen una enorme influencia en estas tierras. En los peores años de prohibición, la hija del director de la escuela, Malala, decidió hacerles frente y con sólo 11 años comenzó a escribir un blog, bajo el seudónimo de Gul Makai, en el que denunciaba las aberraciones talibanes. Develada la identidad de la pequeña activista, las amenazas se sumaron día a día hasta que, el 9 de octubre, los talibanes intentaron, sin éxito, quebrantar el código tribal que prohíbe matar a mujeres.El bestial ataque desató la condena mundial. Gobernantes y gobiernos del mundo se solidarizaron con la adolescente, mientras Madonna mostraba su espalda tatuada con el nombre de la chica en pleno concierto en Los Angeles, y Angelina Jolie exclamaba: "Todos somos Malala".Puertas adentro, el gobierno paquistaní le otorgó a la activista herida la Medalla al Valor que suele entregarles a soldados y policías, al tiempo que ofreció una recompensa de un millón de dólares por el vocero talibán que se atribuyó el ataque.Se vieron además marchas de cientos de personas que pidieron por la salud de Malala, pero estas concentraciones fueron minúsculas comparadas con las decenas de miles de manifestantes que en septiembre protestaron en Pakistán contra una película producida en Estados Unidos, en la cual se denigraba al profeta Mahoma.Es que, ocasionalmente, la indignación le gana al miedo, pero la mayoría de las veces pasa lo contrario. Será que el pavor cala más hondo y se pega a los huesos. Será que es más fácil vivir indignado que vivir asustado. Será que son más quienes piensan que, para imponer ideas, doctrinas o leyes, el horror está justificado.Por suerte, tal vez nada de esto sea para los más jóvenes: una de las compañeras de Malala contó que, al día siguiente del ataque, se ausentó la mitad de la clase, pero que ahora sólo faltan cinco o seis chicas. "Ya volverán", sentenció.