Conmoción en Francia por ataque antijudío
Tres niñosy el padre de dos de ellos fueron asesinados a balazos cuando esperaban para ingresar a su escuela en la ciudad de Toulouse. El autor de la matanza iba en la misma moto y usó la misma arma utilizada en dos crímenes recientes con presunta motivación racial.
París. El ataque perpetrado ayer en un colegio judío de Toulouse, al sur de Francia, en el que murieron tres niños y el padre de dos de ellos, conmocionó al país y empañó la campaña electoral el mismo día en que se anunciaba el nombre de los candidatos que concurrirán a la primera vuelta de los comicios presidenciales el mes próximo.
El suceso tuvo lugar poco antes de las ocho de la mañana en la ciudad de Toulouse (las cuatro de la madrugada de Argentina), cuando una persona que había llegado en moto al colegio Ozar Hatorah –según explicó el fiscal Michel Valet– abrió fuego “contra todo lo que tenía por delante”, niños y adultos de manera indistinta, y luego se dio a la fuga en el mismo vehículo.
Los disparos del agresor acabaron con la vida de Jonathan Sandler, un profesor de religión de 30 años, llegado en 2010 desde Israel, y con la de dos de sus tres hijos, de cuatro y cinco años. Pocos minutos después, murió camino al hospital una tercera niña, de siete años, hija del director del colegio, Yacob Monsonego. Un quinto joven, de 17 años, se debatía anoche entre la vida y la muerte.
Toulouse, la ciudad roja y abierta, que mantiene desde hace siglos una activa y bien integrada comunidad judía que hoy agrupa a unas 12 mil personas, ha quedado conmocionada por la desolación y la barbarie. Pocos acertaban a explicar lo ocurrido. A las cuatro de la tarde, dentro del colegio –que funciona también como internado– sólo había unas mochilas abandonadas en un rincón del patio. En las instalaciones, algunos profesores y estudiantes con kipá. Ninguno lograba contar lo que había visto: “Fue terrible”, decía un joven de 17 años sin levantar la vista del suelo. “No podemos hablar, es demasiado doloroso para nosotros”, añadía su madre. “Tiene que ser un tipo medio loco, no se puede matar así a los niños”, comentaba el pequeño Julien Thormiere, de 11 años, vecino del barrio de la Roseraie.
Con el correr de las horas, se supo que una de las dos armas utilizadas por el asesino, de calibre 11,43, era la misma que mató el pasado día 11 a un militar, también en Toulouse, y cuatro días después a otros dos en la vecina ciudad de Montauban, en condiciones similares, por un motociclista que tampoco se quitó el casco para disparar.
El presidente francés, Nicolas Sarkozy, anunció que decidió elevar al máximo el nivel del plan antiterrorista en la región de Toulouse y alrededores. Sarkozy indicó que 14 unidades de la policía antimotines “protegerán la región mientras este criminal” permanezca prófugo. El presidente definió el hecho de ayer como el peor tiroteo ocurrido en una escuela en la historia francesa.
La Fiscalía de París, haciendo valer sus competencias en materia antiterrorista, se hizo cargo de la investigación por asesinato y tentativa de asesinato de los tres hechos ocurridos en los últimos días, entre los que se sospecha que hay una vinculación.
Sarkozy, quien en una primera intervención aludió a “la similitud del modus operandi” desde el colegio Ozar Hatorah al que se desplazó a última hora de la mañana, dijo después desde el Palacio del Elíseo que “una misma persona” había cometido estos asesinatos.
Instó, asimismo, a “no ceder ante el terror” y aseguró que se hará todo lo posible por encontrar y presentar ante la Justicia al autor.
Al lugar del drama también acudieron el ministro francés del Interior, Claude Guéant, y el candidato socialista a las próximas presidenciales, François Hollande, quien anuló todos sus actos de campaña programados para ayer.
Hollande calificó de “antisemita este horrible y enorme drama” y luego enfatizó: “No es una escuela judía, sino toda Francia la que ha sido atacada, por lo que pido una respuesta común y firme de toda la República para dar con un asesino lo antes posible”.
“Es un día de tragedia nacional”, dijo por su parte un conmovido Sarkozy tras su llegada a la escuela. “La barbarie, el salvajismo y la crueldad no pueden ganar. El odio no puede ganar. La nación es más fuerte”.
Al mismo tiempo que en Francia se redoblaban las medidas de seguridad en establecimientos e instituciones judías, los mismos recaudos se extremaban en diferentes ciudades de todo el mundo.
Más allá de lo inexplicable
Con sensibilidad especial. Francia, que ha visto pocos incidentes antisemitas, es particularmente sensible en cuanto a la comunidad judía debido a que en la Segunda Guerra Mundial hubo un colaboracionismo con los ocupantes nazis para deportar a ciudadanos judíos.
Vinculaciones bajo la lupa. Los fiscales franceses estudiaban anoche la posibilidad de que hubiera vínculos terroristas, pero el móvil del ataque no estaba claro. Aun así, los asuntos sobre las minorías religiosas y raciales han surgido de manera prominente en la actual campaña presidencial.
Temor en Nueva York. Nueva York reforzó ayer las medidas de seguridad en sinagogas, escuelas y centros judíos de la ciudad tras el ataque contra el colegio de Toulouse en el que murieron tres niños y el padre de dos de ellos y hubo varios heridos.
Controles. La seguridad se ha reforzado en puntos como la sinagoga de Park East o el templo Emanu-El, en el barrio del Upper East Side, en la sede de la Misión de Israel ante la ONU, o la Universidad Yeshiva y el Seminario Teológico Judío de Nueva York, según informó la cadena CBS.
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