El Congreso, el verdadero poder detrás del poder
Los dos partidos tradicionales con mayores posibilidades de ganar la presidencia tienen un segundo objetivo electoral.
Las formaciones intentarán obtener la mayor cantidad posible de bancas en diputados y senadores para no repetir la historia del anterior presidente Fernando Lugo, quien gobernó sin apoyo parlamentario hasta su destitución por el Senado.
En Paraguay, el Congreso es el poder detrás del poder. Lugo lo sabe, por eso pugna ahora por convertirse en senador.
“El ideal es tener mayoría propia en cada una de las cámaras para que el presidente electo lleve adelante con comodidad sus programas, pero la realidad es diferente, entonces los partidos populares con más de 100 años de vida, como el Liberal y el Colorado, buscarán meter el mayor número posible de legisladores”, dijo el diputado liberal Elvis Balbuena.
Actualmente, en el Senado el opositor Partido Colorado cuenta con 15 bancas, el Liberal con 14, el partido Unace del fallecido general Lino César Oviedo tiene 9, Patria Querida suma 4 y los de centroizquierda adherentes de Lugo País Solidario y Democrático Progresista poseen uno cada uno.
Las últimas encuestas de preferencia de votos para el Senado indican que los colorados obtendrían 16 escaños y los liberales 15. El resto de las bancas se repartirá entre las demás agrupaciones políticas.
Al mismo tiempo, las encuestas señalan que los partidos mayoritarios mantendrían la misma cantidad de bancas en Diputados, donde los colorados cuentan con 34 lugares, liberales con 29, Unace con 11 y Patria Querida con 4.
Cartes adelantó que si gana la presidencia prohibirá a sus ministros que vayan año tras año hasta la comisión bicameral de presupuesto a pedir ampliaciones o extensiones del presupuesto anual de gastos “porque el plan gubernamental lo haremos desde el Ejecutivo y debe ser respetado”.
Aunque el jefe de Estado es el administrador general del país, la Constitución otorga al Congreso grandes privilegios como la eventual destitución del mandatario en juicio político; la aprobación o rechazo de candidatos a embajadores; consentimiento, rechazo o modificación del presupuesto general de gastos del Poder Ejecutivo, entre otros.
El poder del Congreso se manifestó en todo su esplendor durante los últimos gobiernos de Nicanor Duarte (2003-2008) y Lugo (2008-2012) al no aprobar el ingreso de Venezuela al Mercosur.

