Con tanques, la policía entra en las favelas
La ofensiva policial pone en fuga a decenas de narcotraficantes de la Vila Cruzeiro, que huyeron hacia el complejo de Alemao. Los combates ya dejaron más de 30 muertos y provocan pánico en diferentes puntos de la ciudad.
Río de Janeiro. Decenas de narcotraficantes, armados con ametralladoras y fusiles, huyeron ayer de una favela de Río de Janeiro, luego de que tanques de la Marina y blindados de la policía irrumpieran en el lugar en busca de los criminales que desataron esta semana una ola de violencia con un saldo que algunos cifran en 23 y otros en más de 30 muertos. Seis tanques de la Marina entraron ayer por la mañana en la favela Vila Cruzeiro, considerada el principal reducto de la organización del narcotráfico Comando Vermelho, al que se responsabiliza por decenas de ataques perpetrados desde el fin de semana pasado en varios puntos de la ciudad. La ofensiva derivó en el desbande de supuestos integrantes de ese grupo para refugiarse en parajes boscosos o en el complejo de favelas de Alemao, informaron las agencias de noticias Brasil, Ansa y DPA."Esto es impresionante, he contado 150 bandidos con armas pesadas huyendo, nunca se vio este arsenal en poder de los criminales, estas imágenes son increíbles", manifestó Paulo Storani, ex capitán de la tropa de elite del Batallón de Operaciones Especiales (Bope) de la policía carioca, a partir de imágenes transmitidas en vivo por la TV local.La red televisiva Globo exhibió desde el mediodía las imágenes de los delincuentes de la favela Vila Cruzeiro quienes, portando armamento pesado, se desplazaron por zonas de frondosa vegetación hacia el vecino complejo de Alemao para reunirse con los narcos locales y prepararse para el enfrentamiento con las fuerzas de seguridad.El jefe de la policía militar de Río de Janeiro, Álvaro García, informó que además del despliegue en Vila Cruzeiro, otros seis tanques de la Marina y seis blindados de la policía estaban al atardecer en Alemao, hacia donde huyeron los narcotraficantes porque "allí tienen un reducto muy grande de marginales de facciones criminales".Unos 120 agentes del Bope y 40 efectivos de la policía militar participaban de la operación, aunque también fueron convocados policías que estaban de licencia y los que trabajan internamente en los batallones para reforzar las acciones en las calles de la ciudad, donde ya había desplegados 17 mil uniformados, precisó García.Los tanques llegaron ayer a la ciudad carioca luego de que el gobernador del estado de Río de Janeiro, Sergio Cabral, solicitara anteayer el apoyo logístico de la Marina para enfrentar a los narcotraficantes que comandan la ola de violencia iniciada el domingo, que dejó hasta el momento la cifra oficial de 23 muertos, 30 heridos por balas y granadas, 175 apresados y 74 vehículos incendiados. Sin embargo, de modo extraoficial se asegura que el número de víctimas fatales trepaba a por lo menos 27 y otros informes elevaron el número de decesos a 34.Pese a las exhortaciones del gobernador a que la población mantenga la calma y siga sus actividades rutinarias, la ola de violencia causó cambios en la vida diaria de los habitantes de la ciudad que, en 2014, será escenario de la final del Mundial de fútbol de Brasil y que será además la sede de los Juegos Olímpicos del año 2016. Niños bajo fuego. Al menos cuatro mil niños y adolescentes de las favelas que son blanco del principal operativo de represión policial se quedaron sin clases ayer, mientras que varias empresas de transporte urbano decidieron retirar sus colectivos de circulación, a raíz de los ataques incendiarios de las últimas horas. El miedo es especialmente agudo en las favelas donde se desarrolla el megaoperativo policial, según el director del Instituto Brasileño de Innovaciones en Salud Social (Ibiss), el holandés Namko van Buuren, quien señaló que los habitantes de Vila Cruzeiro "intentan esconderse atrás del cemento de las casas por temor a las balas perdidas". En esta favela, una adolescente de 14 años, Rosangela Alves, se convirtió ayer en la primera víctima inocente del conflicto, al ser alcanzada por un balazo dentro de la habitación de su casa, donde estudiaba delante de su computadora.

