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Con críticas y roces, el Papa dejó España

Benedicto XVI hizo una defensa de la familia tradicional y repitió su condena al aborto y al matrimonio homosexual que impulsó el actual gobierno socialista.

08 de noviembre de 2010 a las 12:01 a. m.
Agencias Télam, EFE y AP
Con críticas y roces, el Papa dejó España

Barcelona. El papa Benedicto XVI culminó ayer su visita a España, con una condena al aborto y la eutanasia, la defensa de la "dignidad y el valor" del matrimonio heterosexual como expresión excluyente del "orden natural" y nuevas críticas al laicismo del gobierno que encabeza el presidente socialista José Luis Rodríguez Zapatero. Durante el acto de consagración del templo de la Sagrada Familia de Barcelona, el Pontífice dijo que la Iglesia Católica "se opone a todas las formas de negación de la vida humana, y apoya cuanto promueva el orden natural en el ámbito de la institución familiar".Benedicto XVI recordó que la Iglesia Católica "defiende la vida de los hijos como sagrada e inviolable desde el momento de la concepción", en alusión a la nueva ley del aborto que impulsó el gobierno de Zapatero, la que entró en vigor en julio pasado y provocó fuertes tensiones con el Vaticano.También pidió que "la natalidad sea dignificada, valorada y apoyada jurídica, social y legislativamente", ante los reyes de España y unas ocho mil personas que se congregaron en el interior de la Sagrada Familia, y otras 50 mil en su exterior.Joseph Ratzinger reclamó, además, el apoyo del Estado "al hombre y la mujer que contraen matrimonio y forman una familia", al que antes se refirió como "orden natural" en una crítica velada al matrimonio homosexual, legalizado en España en 2005 por iniciativa del gobierno, y que también fue objeto de confrontación con la Santa Sede.Benedicto XVI, quien inició y concluyó su homilía con palabras en catalán, remarcó que la consagración de la Sagrada Familia, que a partir de ahora será una "basílica", es un "hecho de gran significado" (ver Entre la obra de Gaudí ...)La visita de Benedicto XVI (quien ayer mismo regresó a Roma) era de carácter apostólico, pero tomó un importante perfil político tras el rechazo del Vaticano a la ley del aborto, al matrimonio gay y a una ley de libertad religiosa, en un país con cada vez menos católicos.Antes de aterrizar el sábado en Santiago de Compostela, el Papa encendió la polémica al afirmar que España necesitaba ser "reevangelizada" ante el avance "agresivo del laicismo". "En España nació un laicismo, un anticlericalismo, un secularismo fuerte, agresivo, como en los años '30", dijo en un paralelismo entre el país gobernado por Zapatero y la Segunda República española, que precedió de la Guerra Civil (1936-1939).Ayer, en su recorrido de 3,5 kilómetros, que no consiguió congregar la multitud de fieles que se esperaba, el Pontífice fue testigo de una "besada" homosexual de protesta. "¡Yo no te espero!", o "la Iglesia que ilumina es la que arde", fueron frases de manifestantes al paso del "papamóvil", mientras otros fieles, con banderas del Vaticano apoyaban a Benedicto XVI.