Con cifras históricas, pero sin margen para la euforia
“No habrá milagros”, decía anoche el futuro presidente español, el conservador Mariano Rajoy, a poco de consumarse la histórica victoria en las urnas del Partido Popular. Marcelo Taborda.
"No habrá milagros", decía anoche el futuro presidente español, el conservador Mariano Rajoy, a poco de consumarse la histórica victoria en las urnas del Partido Popular, que le conferirá a su gobierno una mayoría absoluta en ambas cámaras que supera a la que en el año 2000 logró el que hasta ahora ha sido el último miembro del PP en habitar La Moncloa, José María Aznar. "Vienen tiempos difíciles", dijo poco después quien será el sucesor de José Luis Rodríguez Zapatero (en fecha que podría adelantarse), como intentando poner algunos paños fríos a la euforia desatada entre sus partidarios junto a la sede madrileña de la fuerza de derecha, que había perdido el poder en marzo de 2004."Pero tendremos ganas, coraje y apoyo", matizó luego un Rajoy que no puede ser ajeno al presente de crisis que vive España, con cinco millones de desocupados y recortes severos que desembocaron en el peor resultado cosechado por el Partido Socialista Obrero Español (Psoe).Sólo Felipe González en 1982 (con 202 escaños de diputados) logró más adhesión en el Congreso que la cosechada por el hombre que llegará al gobierno tras su tercer intento y a caballo de la debacle económica que hundió a su principal rival, el socialista Alfredo Pérez Rubalcaba.Claro que la situación actual de España poco tiene que ver con aquel reverdecer de hace casi 30 años y los números de las urgencias que esperan al futuro Ejecutivo son tanto o más contundentes que su aplastante ventaja de ayer.Sólo por citar algunos de esos números podría decirse que cuando Zapatero anunció el más duro ajuste de la democracia española, el 10 de mayo de 2010, se fijó un recorte de 15 mil millones de euros en dos años. Si, como se prevé, las metas de reducción de déficit no logran cumplirse este año, en el próximo ejercicio muchos pronostican recortes por 30 mil millones de euros. Nadie sabe con exactitud cómo impactarán las futuras medidas de "austeridad" de Rajoy en un país donde en los últimos meses se han congelado jubilaciones, bajado sueldos o se hicieron desaparecer ayudas y subsidios.Bajo la mirada celosa de la Eurozona y la presión de las instituciones financieras internacionales, España lidia con su deuda. Su situación social no admite errores y con la mayoría alcanzada, sumada al rotundo triunfo que lograra en los comicios autonómicos y municipales del 22 de mayo pasado, el PP no tendrá a quién culpar de "obstrucción" de planes.Sin carisma, Rajoy llega al gobierno en una hora crítica para Europa toda. Miles de "indignados" que ayer eligieron no ir a votar también aceleran su reloj a la espera de sus respuestas.

