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La compleja tarea de leer los mensajes de los votantes

Rajoy obtuvo oxígeno en este “21-O” para negociar el rescate y acometer nuevas reformas y recortes, sin temor al desgaste.

22 de octubre de 2012 a las 12:01 a. m.
La compleja tarea de leer los mensajes de los votantes

“Los populares conservan el gobierno de Galicia, mientras los socialistas se hunden por debajo de su resultado del 20-N, lo que hará atronar los tambores de guerra por el liderazgo de Alfredo Pérez Rubalcaba en el Psoe. Éxitos de Bildu y de Beiras”, expresó un artículo firmado por Fernando Garea en el diario español El País, cuyos párrafos principales a continuación se reproducen.

Con la victoria del PP en Galicia, el presidente del gobierno recuperará fuelle para gestionar un posible inminente rescate y para seguir adelante con medidas que se apuntan como las que tienen que ver con las pensiones y con nuevos recortes. También verá como Alfredo Pérez Rubalcaba arrima la espalda a la pared para protegerse de los suyos por las debacles electorales tanto en Galicia como en el País Vasco de las candidaturas de Pachi Vázquez y Patxi López, respectivamente.

En el Partido Socialista Obrero Español (Psoe) quizá los pases de factura se profundicen hoy.

Para el PP perder Galicia hubiera supuesto tener que replantearse su estrategia política, pensando en un desgaste tan acelerado como que sus propios votantes le retiran masivamente el apoyo. Pero Núñez Feijóo, siempre leal a Rajoy, vuelve a darle ese oxígeno al presidente del gobierno.

Feijóo es un caso excepcional en Europa de dirigente político al que no se lleva por delante la crisis económica y que, pese a los recortes, revalida su mayoría absoluta.

En el País Vasco, el PNV fue el más votado, pero estará necesitado de pactos que pueden oscilar entre la izquierda abertzale de EH Bildu, el PSE y hasta la abstención del PP para un gobierno en minoría. Íñigo Urkullu puede ser lehendakari y gobernar con una geometría variable, en función de los asuntos que se discutan.

En este caso, el dolor de cabeza para Rajoy sería un lehendakari como Urkullu con tendencia al soberanismo, con un desafío independentista ya en marcha en Cataluña y con una izquierda abertzale muy fortalecida en todas las instituciones, empezando por el Parlamento vasco. La gran novedad es que será la primera legislatura que se inicie en Euskadi sin la amenaza de ETA.