Cómo fue la polémica ejecución de Troy Davis en Georgia
Controvertida pena de muerte por el asesinato de un policía en 1989.
El Estado de Georgia, de Estados Unidos, ejecutó a Troy Davis el miércoles en la noche por el asesinato de un policía fuera de servicio, un delito que negó haber cometido hasta el final, mientras sus simpatizantes en todo el mundo lloraban y declaraban que un hombre inocente había sido ajusticiado (ver Así fue la ejecución de Troy Davis, contada por un periodista de AP).Desafiante hasta el final, les dijo a los familiares de Mark MacPhail que la muerte de 1989 no era su culpa. "No tenía un arma", insistió."Por aquellos que se llevan mi vida", dijo Davis a los oficiales en la prisión, "que Dios tenga piedad de sus almas. Que dios bendiga sus almas".Inyección letal. Las autoridades confirmaron la muerte de Davis, de 49 años, a las 11:08. La inyección letal comenzó unos 15 minutos antes, después de que la Suprema Corte rechazó un aplazamiento.La corte no comentó sobre su orden, la cual llegó unas cuatro horas después de que recibiera la solicitud y más de tres horas después de la hora en que estaba planeada la ejecución.Aunque la defensa de Though Davis informó que siete de nueve testigos clave en su contra refutaron todo o partes de su testimonio, los jueces estatales y federales le negaron en repetidas ocasiones otorgarle un nuevo juicio.Mientras las derrotas en la corte se acumulaban el miércoles, el ofrecimiento de Davis para tomar el polígrafo fue rechazado y la Junta de Perdones y Libertad Condicional le negó una audiencia más."Soy Troy Davis". Los partidarios de Davis organizaron vigilias en Estados Unidos y Europa declarando "Soy Troy Davis" en letreros, playeras e internet. Algunos trataron medidas más desenfrenadas, como pedir a los trabajadores de las prisiones quedarse en casa e incluso colocar en internet el número telefónico de un juez esperando que la presión de la gente lo haría frenar la inyección letal. El presidente Barack Obama esquivó los llamados para involucrarse."¡Ellos dicen condenados a muerte; nosotros decimos de ninguna manera!", gritaban manifestantes afuera de la prisión Jackson donde Davis fue ejecutado. En Washington, un grupo de personas afuera de la Corte Suprema gritaba lo mismo.Minutos finales. Unos 700 manifestantes se reunieron afuera de la prisión y una decena de policías antimotines se mantuvo vigilante, pero la multitud se dispersó cuando caía la noche y el resultado se volvía evidente.La escena se volvió inquietantemente callada mientras se conocía la decisión de la corte, con los manifestantes abrazándose, llorando, rezando y sosteniendo velas mientras rodeaban a la familia de Davis.Laura Moye de Amnistía Internacional dijo que la ejecución debería ser "el mejor argumento para abolir la pena de muerte".Cuando llegó el momento de decir sus últimas palabras, Davis se apropió del momento, hablando rápido y confiado. Le dijo a la familia MacPhail que no era responsable por la muerte. "Soy inocente. El incidente que ocurrió aquella noche no fue mi culpa", dijo.Davis pidió a sus partidarios seguir "dando la pelea". Y justo antes de que los letales medicamentos entraran a sus venas, dio un mensaje a sus ejecutores: "Dios tenga merced de sus almas". Davis parpadeó rápidamente. Apretó los ojos. La cortina se cerró.

