Clegg, la llave de la estabilidad británica
El líder liberal demócrata recibe ofertas de los dos partidos mayoritarios para armar gobierno.
Londres. Con dos tentadoras ofertas sobre la mesa, de conservadores y laboristas, el Partido Liberal Demócrata de Nick Clegg afronta una decisión histórica que podría abrirle las puertas del gobierno por primera vez desde su refundación en 1988.
Ante la ausencia de una mayoría absoluta parlamentaria tras las elecciones generales de este jueves en Gran Bretaña, Clegg tiene la llave para ayudar a gobernar a cualquiera de las dos formaciones dominantes.
Con 649 de 650 escaños ya asignados -el último se disputará el 27 de mayo por la muerte de un candidato-, el Partido Conservador de David Cameron es el ganador sin mayoría en los comicios británicos, con 306 escaños, frente a los 258 de los laboristas y 57 de los liberales.
Aun contando con el voto de los unionistas de Irlanda del Norte y de otros partidos minoritarios, los "tories" no llegan a los 326 escaños que les darían la mayoría en la Cámara de los Comunes.
Lo mismo les sucede a los laboristas, que necesitarían a la formación de Clegg, más algún escaño de los partidos nacionalistas de Escocia y Gales, para seguir en el poder.
De esta manera, el Partido Liberal Demócrata se convierte en la pieza clave para garantizar la estabilidad parlamentaria en el país, pese a que su resultado electoral, con una pérdida de cinco escaños, está muy por debajo de las expectativas creadas tras el aumento de la popularidad de su líder a raíz de los debates electorales.
Según la Constitución no escrita británica, el primer ministro gobernante, en este caso Gordon Brown, tiene la prerrogativa, aunque no haya ganado los comicios, de tratar de formar gobierno en caso de que no haya mayoría parlamentaria clara, a fin de asegurar la estabilidad.
De ahí que ayer Brown propusiera a los liberales demócratas iniciar negociaciones en base a los temas que los unen, como la gestión de la crisis económica y la reforma del sistema electoral para hacerlo más proporcional, vieja reivindicación de los "LibDem".
Reconoció, no obstante, el derecho de Clegg a hablar primero con el legítimo ganador de las elecciones, tanto en número de escaños como en porcentaje de votos: David Cameron.
Precisamente, después de que Brown mostrara sus cartas, Cameron hizo una detallada oferta a los liberal-demócratas, que estos deberán considerar pese a los riesgos políticos que entraña.
Clegg, que todavía se recupera de la decepción por su caída en las urnas, pese a obtener el 23 por ciento de los votos, tiene ante sí dos opciones que conllevan un alto riesgo político.
Para el Partido Liberal Demócrata, jugar bien su carta significa llegar a gobernar, algo que difícilmente conseguirá en solitario debido al sistema electoral británico, que favorece el bipartidismo.

