Cerró la campaña con Sarkozy segundo
El socialista Hollande se impone en los sondeos para los comicios de mañana. Se enfrentarían el 6 de mayo en segunda vuelta.
París. La campaña electoral para la primera vuelta de las elecciones presidenciales francesas cerró ayer con el socialista François Hollande favorito en todos los sondeos, por delante de Nicolas Sarkozy, quien admitió errores y comparó a su principal rival con el ex presidente español José Luis Rodríguez Zapatero. Los sondeos del último día de campaña antes de la votación de mañana pronosticaron un claro triunfo de Hollande ante Sarkozy en el balotaje del 6 de mayo, luego de una primera vuelta a la que ambos llegan con cierta paridad en intención de voto, aunque con una ventaja también en favor del socialista.Sarkozy, candidato a la reelección, quien vio cómo se desinflaban sus expectativas en la última semana, trató de mantener la ilusión de sus partidarios en la conclusión de su campaña con un último mitin en Niza, en el sudeste del país."Llegó el momento de la verdad. Hasta ahora eran nueve contra mí. Ahora podremos debatir más libremente", aseguró Sarkozy, quien acusó a los medios públicos de "no hacer una campaña equitativa".Sarkozy trató de asociar al candidato socialista con la imagen de Zapatero, a quien acusó de no tomar las decisiones necesarias y dejar al país al borde de la crisis.El presidente saliente alertó del riesgo que vive Francia si se le aplica el programa socialista, al que acusa de gastar demasiado: "En el momento en que relajemos la presión sobre la reducción de déficit, del endeudamiento, Francia conocerá la misma suerte que España".Antes del inicio de la veda electoral, Sarkozy aludió a críticas que recibió de que su estilo ostentoso y arrogante rebajó la estatura que debe tener un jefe de Estado de Francia."Quizá el error que cometí al comienzo de mi mandato es no haber entendido la dimensión simbólica del rol presidencial y no haber sido lo suficientemente solemne en mis actos", manifestó el mandatario. Para evitar sorpresas. Hollande, que bajó el telón de su campaña el jueves en Burdeos, mantuvo ayer citas con los medios para llamar a la movilización y evitar que el exceso de confianza le juegue una mala pasada. "Tengo confianza porque siento el movimiento a mi alrededor desde hace varios meses, pero el resultado no se sabrá hasta el final, hay que trabajar hasta el final", afirmó.Además, prometió poner fin a los excesos de una "presidencia zigzagueante que termina en un desbarranco"En medio de especulaciones de que podría buscar pactos con otras agrupaciones para asegurarse su victoria en la segunda vuelta, afirmó: "No hay lugar a negociaciones entre partidos en una elección presidencial".En una declaración que causó sorpresa, Hollande dijo que apoyaría una intervención militar en Siria si se realizara bajo mandato de la ONU. Balotaje seguro. Lo que parece claro, a la vista de todos los sondeos, es que Hollande y Sarkozy se jugarán la segunda vuelta, mientras que la ultraderechista Marine Le Pen y el candidato de la extrema izquierda Jean-Luc Mélenchon se disputarán la tercera plaza. Ellos dos y el candidato centrista François Bayrou, quinto en los sondeos, serán decisivos en el balotaje, ya que la decisión que tomen sus electores determinará el triunfo definitivo.A Sarkozy los sondeos lo sitúan entre seis y 14 puntos por debajo de Hollande en la segunda vuelta.En los medios, institutos de sondeos e incluso entre la clase política parece haberse instalado la idea de que la victoria de Hollande ya está encarrilada.Los analistas consideran que la única posibilidad de Sarkozy es ganar mañana para reafirmarse frente a una dinámica ascendente del socialista.
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