Cerca, pero distantes
Ajenas a la confusión de vehículos, corridas, bocinazos, cánticos y filas interminables, las calles de Santa Mónica están vacías.
Ajenas a la confusión de vehículos, corridas, bocinazos, cánticos y filas interminables, las calles de Santa Mónica están vacías. En la zona, pegada a la Academia Militar, cada tanto aparece alguna persona vestida de rojo que corre hacia el Paseo de los Próceres, pero el silencio reina en estas cuadras, a pesar de estar tan cerca de la masiva despedida a Chávez.Las ventanas permanecen cerradas, los comercios bajaron sus persianas. Pasan pocos autos. Los conductores evitan la zona por miedo a embotellamientos.En la planta baja de un viejo edificio, un pequeño almacén desafía el cierre generalizado de comercios. "No podemos perder un día de trabajo", explica Rosa detrás del mostrador. El local es de su hermana, pero ella es la que atiende. Los estantes dan cuenta de la caída en desgracia de los pequeños almacenes frente a los hipermercados y shopings, algo que no sólo sufre Venezuela.Rosa nació en Portugal, pero hace más de 40 años que llegó a este país junto con su familia, escapando de la guerra con las antiguas colonias portuguesas de Angola. "Me siento venezolana. Soy venezolana", aclara."Lo que está pasando hoy es increíble. La gente no se da cuenta que este gobierno nos quitó poder adquisitivo. Con Chávez tuvimos nueve devaluaciones, pero a otros presidentes lo tumbaron sólo por subir el precio del combustible. La gente apoya a quienes les regala cosas. Pero no se piensa en el progreso sostenido del país", asegura.Aunque piensa que cualquier cosa puede pasar, no cree que se produzca una guerra civil. "Ni el gobierno ni la oposición lo quieren", reflexiona.Salgo del modesto almacén y, dos cuadras más adelante, le pregunto a un motociclista que me ubique para no perderme en el enredo de calles. "Es fácil. Cuando no sepas dónde estás, miras el cerro el Ávila. Hacia allí está el norte. Aunque algunos le llaman de otra forma. Es que este gobierno le cambió el nombre a casi todo", dice, y sigue su camino.La ciudad pareció ayer más partida que nunca. El Fuerte Tiuna y el Paseo de los Próceres fueron tomados por el chavismo, mientras que los críticos del gobierno se quedaron en casa o salieron a la calle con bajo perfil.

