Cavaco logró la reelección en Portugal
Con el 53 por ciento de los votos, el actual jefe de Estado se quedó con la presidencia. Intentos de boicot: protestas pacíficas e incidentes en seis localidades del país.
El actual jefe de Estado, Aníbal Cavaco Silva, obtiene un 53,1 por ciento de los votos en las elecciones presidenciales celebradas hoy en Portugal con el escrutinio provisional prácticamente concluido.
Según datos de la Comisión Nacional Electoral (CNE), escrutado un 98,4 por ciento de las circunscripciones del país, el líder conservador tiene garantizada su proclamación en primera vuelta para un segundo mandato de cinco años.
El principal rival del actual presidente, Manuel Alegre, del gubernamental Partido Socialista (PS) aparece en segundo lugar con el 19,6 por ciento de los votos, y no cumplirá su objetivo de disputar una segunda ronda con Cavaco.
Entre los otros cuatro aspirantes a la presidencia, el médico Fernando Nobre encabeza los votos, con un 13,9 por ciento, seguido del candidato del Partido Comunista, Francisco Lopes, con un 7,1 por ciento.
El diputado de Madeira José Coelho, del pequeño partido Nueva Democracia, logra un 4,4 por ciento y el diputado socialista y ex alcalde de la ciudad septentrional de Viana do Castelo, Defensor Moura, que se presentaba como independiente y sin el apoyo de su partido, figura en último lugar con el 1,6 por ciento.
Las elecciones presidenciales lusas se celebraron hoy en una jornada de frío y algunos problemas con el sistema informático y los nuevos carnés digitales de ciudadano adoptados por Portugal en 2007, que dificultaron la votación según las autoridades electorales.
La abstención, que pudo aumentar por esa causa en opinión de portavoces de la CNE, fue de un 53,3 por ciento muy superior al 38,74 que registró en los comicios anteriores, en 2006.Boicot. Candados, tablones y hasta un buey y una vaca han servido en varias aldeas de Portugal para boicotear hoy las elecciones presidenciales en protesta por no tener acceso a Internet o no disponer de una sala de velatorio, entre otros motivos de indignación ciudadana.
Según medios lusos, en Gralheira, a unos 80 kilómetros al este de Oporto, la capital del norte portugués, un enorme buey y una vaca atados a las puertas del centro de votación impidieron su apertura.
Pero los aldeanos no intentaban llamar la atención sobre los problemas de la ganadería, sino por la falta de cobertura de telefonía móvil y un acceso decente a Internet, cuya actual conexión es lentísima y "se cae constantemente", según los afectados.
Tampoco en la parroquia de Enxabarda, a unos 300 kilómetros al noreste de Lisboa, pudieron empezar las elecciones porque fue sellada con tablones la entrada de su centro cultural, que sirve de colegio electoral, para exigir la reapertura de la casa mortuoria, cuyas obras se eternizan por falta de pago.
Medio centenar de habitantes de ese pueblo protestaron además ante el centro de votación mientras la Guardia Nacional Republicana (GNR) intentaba abrirlo para que se cumpla la ley y los ciudadanos puedan elegir presidente de la República.
La población de Lousa, a 230 kilómetros al norte de Lisboa, tampoco pudo votar normalmente porque algunos exaltados cerraron el colegio electoral con candados para pedir una línea de autobuses.
En cambio, en la pequeña aldea de Muro, a 30 kilómetros al sur de Oporto, las votaciones no empezaron por la ausencia de los miembros de la mesa electoral y sus suplentes, descontentos todos, al parecer, por el retraso en unas obras de transporte público.
En Granho, en la región de Salvaterra de Magos, a 75 kilómetros al norte de Lisboa, el enojo popular por la falta de médico en el pueblo tenía las urnas vacías varias horas después del inicio de las elecciones y la población cumplía su amenaza de abstenerse.
En total se informó de protestas pacíficas e incidentes que impidieron la apertura de los colegios en seis localidades del interior de Portugal.Pero algunos pueblos que habían anunciado un boicot electoral acabaron por no llevarlo a cabo, como Pedras Salgadas, en la zona norte del país, cuyos ciudadanos desistieron de impedir la votación para reclamar la construcción de un prometido hotel que nunca llega.
En Fuseta, en la turística región meridional del Algarve, varias decenas de pescadores que exigen un puerto de abrigo optaron también por hacer una manifestación en vez de bloquear el inicio de las votaciones.
Las elecciones presidenciales a las que estaban llamados a votar 9,6 millones de portugueses comenzaron en el territorio continental luso a las 8 local (la misma GMT).

