El camino de Cuba a EE.UU. será largo, pese a la reforma
La flexibilización migratoria anunciada por el gobierno de Raúl Castro proyecta también retos para Washington, ya que podría producirse una llegada masiva de cubanos.
Washington. La decisión de Cuba de facilitar a sus ciudadanos salir del país no significa que los cubanos puedan comprar cualquier boleto de avión e irse a Miami. Los posibles inmigrantes y turistas seguirán necesitando el permiso del gobierno de Estados Unidos para ingresar de forma legal. Con un período de espera de años por una visa, es posible que el cubano promedio no pueda irse de la isla en el corto plazo. Las nuevas facilidades para viajar anunciadas el martes por el gobierno de Raúl Castro seguían ayer en el centro de las conversaciones en Cuba, donde la euforia dio paso al análisis de una reforma elogiada y criticada dentro y fuera de la isla, y cuyos efectos pueden ir más allá de los aspectos puramente migratorios.Distintos analistas coinciden en que se trata de una "medida estratégica", "positiva" y "con visión de futuro" pero que mantiene una "mentalidad de control discrecional" sobre los movimientos de la población y que no acaba de normalizar la legislación migratoria cubana en concordancia con las normas internacionales.A partir de 2013, los cubanos podrán viajar al extranjero con su pasaporte y el visado que les exija el país de destino, pero algunos temen que, derogado el criticado permiso de salida, el "filtro" sea ahora la expedición o validación del pasaporte, ya que las autoridades de la isla pueden denegarlo por razones de "interés público", "defensa" o "seguridad nacional".También hay restricciones para médicos, científicos, docentes o deportistas de alto rendimiento, que sí necesitarán de un permiso especial para salir del país: algunos de estos profesionales se quejan en voz baja de la injusticia que este "tratamiento especial" representa para un sector muy importante en la economía del país.En cualquier caso, es previsible que esta reforma ayude a reducir la emigración ilegal y que aumente el flujo de cubanos hacia Estados Unidos."Estados Unidos debe escoger si va a responder a un acto de distensión o movimiento positivo de la política migratoria cubana con sus propios gestos de distensión o va a responder de otra manera", dijo el académico cubano-estadounidense Arturo López-Levy, profesor en la Universidad de Denver."Esto tal vez termine siendo mucho alboroto por nada", dijo José Azel, experto en inmigración cubana del Instituto de Estudios Cubanos y Cubanos Estadounidenses de la Universidad de Miami.Victoria Nuland, vocera del Departamento de Estado, dijo el martes que Estados Unidos da la bienvenida a "cualquier reforma que permita a los cubanos entrar y salir de su país libremente" "Nuestros requerimientos para obtener la visa siguen sin cambios", agregó.Bajo acuerdos migratorios de 1994, Washington aceptó impedir que los cubanos detenidos en el mar entraran al país. En 1995, Washington comenzó a aplicar la política de "pie mojado, pie seco", que permite acoger a cualquier cubano que llegue a las costas, mientras que los que son atrapados en el mar son devueltos a Cuba.
Gran Bretaña aplaude los cambios
Comunicado. Gran Bretaña aplaudió la reforma migratoria anunciada por Cuba al considerarla un "paso positivo" hacia "la libertad de movimiento de los cubanos", indicó un vocero del Foreign Office. "Aunque aún queda bastante camino para asegurar el respeto total de los derechos humanos en Cuba, estas reformas respaldarán la vida familiar al facilitar visitas a parientes en el extranjero", señaló.

