El boleto bajó, las protestas se extienden
En casi 80 ciudades de todo Brasil, cientos de miles de personas volvieron a marchar por reclamos diversos que exceden el transporte.
Río de Janeiro, Brasilia. Más de un millón de brasileños se lanzaron ayer a las calles en cerca de 80 ciudades del país, en manifestaciones en las que hubo enfrentamientos con la policía y nuevas exhortaciones a eliminar la corrupción en el gobierno y a ofrecer mejores servicios públicos. En los choques hubo, al menos, un muerto y un centenar de heridos. Ante la masiva demostración de fuerza popular, la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, convocó para hoy a la mañana a una reunión urgente, sobre todo después de conocerse que un joven murió atropellado por un conductor que embistió a quienes cortaban una calle en Ribeirão Preto, municipio del interior del estado de San Pablo. Otras tres personas resultaron heridas y el automovilista se dio a la fuga, pero testigos tomaron la patente del coche (ver video en lavoz.com.ar ).Las manifestaciones de ayer fueron convocadas para celebrar la reducción del precio del transporte en varias ciudades, cuyo aumento había detonado las primeras marchas, hace más de una semana. Pero a medida que caía la noche y las marchas se hacían más numerosas, se desataron incidentes y la policía reprimió en al menos cinco ciudades.Algunos de los choques más intensos se dieron en Río de Janeiro, donde aproximadamente 300 mil manifestantes colmaron el centro de la ciudad. La policía lanzó gases lacrimógenos y balas de goma contra grupos de jóvenes. Un automóvil del canal de televisión SBT fue prendido fuego, lo que causó heridas a cinco trabajadores de prensa, informó la cadena Globo.En Brasilia, la policía batalló para evitar que cientos de manifestantes entraran al Palacio de Itamaraty, sede de la Cancillería brasileña, frente a la cual fue encendida una fogata. Otros edificios del gobierno fueron atacados alrededor de la explanada central de la ciudad, donde la policía también lanzó gases lacrimógenos y balas de goma para tratar de dispersar a los manifestantes.Más temprano, cientos de manifestantes habían chocado con policías en Salvador, capital de Bahía, cerca del estadio donde estaba por comenzar el partido entre los seleccionados de Uruguay y Nigeria por la Copa Confederaciones.En San Pablo, militantes del Partido de los Trabajadores (PT, oficialista) fueron atacados, aunque no estaba clara la filiación de los agresores, a los que la agencia italiana Ansa describió como "grupos ultraderechistas".En Porto Alegre, manifestantes destruyeron las vidrieras de decenas de locales. También se reportaron manifestaciones en la ciudad amazónica de Belem, en Fortaleza y en Florianópolis, donde se suspendió el transporte hacia y desde la isla.Estos disturbios involucraron a grupos minoritarios de los cientos de miles de manifestantes. Los organizadores esperaban que fueran un millón, pero estimaciones de medios locales calcularon la mitad.La agitación abruma al país en momentos en que es sede de la Copa Confederaciones y hay decenas de miles de visitantes extranjeros. También ocurre un mes antes de la visita del papa Francisco y antes de la Copa Mundial de 2014 y los Juegos Olímpicos de 2016, lo que plantea preocupaciones sobre cómo podrán las autoridades garantizar la seguridad.

