Benedicto XVI pidió que cese el derramamiento de sangre en Siria
En su mensaje de Navidad, el Papa abogó además por un diálogo de paz palestino-israelí.
Ciudad del Vaticano. En un mensaje navideño que había sido preparado antes de que llegaran las funestas noticias sobre ataques a fieles cristianos en Nigeria, Benedicto XVI instó ayer a poner fin al derramamiento de sangre en Siria y la reanudación del diálogo entre Israel y la Autoridad Nacional Palestina. El Papa pronunció su mensaje Urbi et Orbi ("A la Ciudad y al Mundo") desde el balcón central de la Basílica de San Pedro, ante miles de turistas y peregrinos alborozados reunidos en la plaza que del mismo nombre. Cientos de guardias suizos de vistosos colores y bandas militares italianas completaron la escena en un día soleado. Tras la Misa de Gallo que ofició en la Nochebuena, el Pontífice de 84 años dijo que oraba por que el nacimiento de Jesús, que se celebra con la Navidad, envíe un mensaje a todos aquellos que necesitan salvación y atraviesan penurias. Benedicto XVI se refirió a los refugiados del Cuerno de África y a las víctimas de inundaciones en Tailandia, y se pronunció por un mayor diálogo en Myanmar, así como por la estabilidad en Irak, Afganistán y la región de los Grandes Lagos en África. Señaló que había rezado para que Dios ayude a los israelíes y a los palestinos a reanudar sus conversaciones de paz."Que Dios traiga el fin de la violencia en Siria, donde ya se ha derramado mucha sangre", enfatizó luego. El Papa no mencionó los atentados explosivos en Nigeria, pero el Vaticano condenó en un comunicado esos hechos de violencia y los describió como una señal de la "crueldad y el odio absurdo y ciego" que no muestra respeto por la vida humana.
Reclaman más protagonismo de la ONU
Sugerencia. La Liga Árabe debe buscar una mayor participación de la ONU en las iniciativas para poner fin a la represión sangrienta contra manifestantes en Siria, dijo ayer un dirigente opositor, en momentos en que proseguían los choques y arrestos en el país.
Observadores. Burhan Ghalioun, del Consejo Nacional Sirio, con sede en París, hizo su propuesta mientras la Liga Árabe proseguía el despliegue de observadores para frenar el caos que en nueve meses dejó cinco mil muertos, según la ONU.

