La bandera de EE.UU. ya no ondea en Bagdad
El gobierno de Obama dio por finalizada de manera oficial una guerra impopular, costosa y que dejó más de 100 mil muertos.
Bagdad. No hubo ningún cartel que se jactara de una "misión cumplida". Tampoco hubo ningún desfile por el centro de la capital iraquí, dañada y recompuesta después de casi nueve años de guerra. Tampoco una multitud entusiasmada por haberse librado de la mano de hierro de Saddam Hussein. En cambio, los militares estadounidenses declararon ayer el fin de su misión en Irak con una discreta ceremonia detrás de los muros de un complejo fortificado en el aeropuerto de Bagdad. La bandera que usaron los norteamericanos en Irak fue arriada y guardada durante una ceremonia de 45 minutos. Ningún dirigente político iraquí estuvo presente.De ese modo, y con breves palabras de altos funcionarios estadounidenses que vinieron custodiados por estrictas medidas de seguridad debido a la violencia persistente en Irak, Estados Unidos bajó el telón de una guerra que dejó 4.500 estadounidenses y más de 100 mil iraquíes muertos, en su gran mayoría civiles.El conflicto también dejó otros 32 mil estadounidenses y muchísimos más iraquíes heridos, exprimió más de 800 mil millones de dólares del tesoro de Estados Unidos y causó resentimiento en la mayoría de estadounidenses por una guerra que muchos apoyaron al principio como prolongación de la guerra antiterrorista tras los ataques de 2001.Poner fin a la guerra fue uno de los primeros objetivos de la presidencia de Barack Obama, y la ceremonia de ayer le permite cumplir una promesa crucial de su campaña. Lo que queda. Mientras se retiran los últimos soldados de Irak, dejan atrás una nación libre de la tiranía de Saddam, pero acosada por la violencia y temerosa del futuro. Los ataques con bombas y los tiroteos son comunes. Y los expertos están preocupados por la capacidad de las fuerzas de seguridad iraquíes para defender la nación de amenazas extranjeras. "Ustedes se retiran con gran orgullo", expresó el secretario de Defensa estadounidense, Leon Panetta, a los soldados en el aeropuerto. "Seguros de saber que su sacrificio ha ayudado al pueblo iraquí a iniciar un nuevo capítulo de su historia", agregó.Muchos iraquíes, sin embargo, no saben qué les depara el futuro inmediato. Su alivio por el fin del régimen de Saddam, que fue ahorcado el último día de 2006, se vio contrarrestado por una guerra larga que fue lanzada para hallar las inexistentes armas de destrucción masiva y estuvo a punto de precipitar a Irak en una guerra civil sectaria."Con este retiro, los estadounidenses dejan detrás un país destruido", se lamentó Mariam Jazim, una chiíta cuyo padre fue muerto por un disparo de mortero en la Ciudad Sadr."Los estadounidenses no dejaron escuelas modernas ni grandes fábricas. Dejaron en cambio miles de viudas y huérfanos. Los estadounidenses no dejaron detrás un pueblo y un país libre, sino un país arruinado y una nación dividida", agregó Jazim."La ceremonia estadounidense representa el fracaso de la ocupación de Irak debido a la gran resistencia del pueblo iraquí", afirmó el legislador Amir al Kinani, miembro de la coalición política leal al clérigo Muqtada al Sadr. Cambiante. Iniciada en marzo de 2003 por el entonces presidente George W. Bush con el argumento de las armas de destrucción masiva y nexos con los extremistas de la red terrorista Al Qaeda, la guerra se dará por concluida el 31 de diciembre, cuando se complete la salida de los últimos cuatro mil soldados y el cierre de dos bases. En el apogeo del conflicto, en 2007, Estados Unidos llegó a tener en Irak más de 500 bases y 150 mil militares.Ante la incapacidad de probar las acusaciones contra Hussein, el gobierno de Bush reformuló su estrategia y empezó a vender la guerra como necesaria para "llevar la democracia a Medio Oriente", recordó ayer The New York Times .Sin embargo, la guerra nunca fue bien vista por la mayoría de los estadounidenses. Tres de cada cuatro respaldan la retirada, según sondeos recientes.El convenio firmado entre las autoridades de Estados Unidos e Irak sobre la retirada establece que unos pocos cientos de militares y civiles del Pentágono seguirán trabajando asociados a la embajada en Bagdad más allá del 31 de diciembre para entrenar y formar a las fuerzas armadas locales.Además, Washington dejó abierta la puerta para negociar el próximo año una fórmula para permitir que militares norteamericanos vuelvan al país árabe para colaborar con sus homólogos iraquíes en distintas tareas.
Mensaje presidencial y presupuesto aprobado
Agradecimiento. El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, pidió ayer a sus compatriotas que se unan en los agradecimientos a los 1,5 millón de estadounidenses que participaron durante los casi nueve años de la guerra de Irak. "Al marcar el final de esta guerra, necesitamos mostrar a nuestros veteranos y a sus familias que tienen el agradecimiento de una nación agradecida", enfatizó Obama en un comunicado. El "éxito en Irak", según el presidente, se debe al sacrificio de "más de 1,5 millón de estadounidenses" que prestó servicio en ese país desde la invasión en 2003. Obama recordó que más de 30 mil de esos soldados resultaron heridos y cerca de 4.500 murieron.Luz verde. En tanto, el Senado aprobó ayer el proyecto de ley para el Departamento de Defensa, con un presupuesto de 662 mil millones de dólares para el año 2012, lo que lo deja sólo pendiente de la promulgación de Obama para su entrada en vigor. La Cámara Alta dio luz verde a los presupuestos por 83 votos a favor y 13 en contra, y autoriza así los fondos para las fuerzas armadas, sistemas armamentísticos, la guerra de Afganistán y los programas de seguridad nacional.

