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Angela contra el resto de Europa

El liderazgo alemán en 
el manejo de la crisis a fuerza de recortes para lograr la disciplina presupuestaria tiene serios cuestionamientos pero poca oposición concreta, hasta ahora. Alejandra Conti.

29 de abril de 2012 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
Angela contra el resto de Europa

El liderazgo alemán en el manejo de la crisis a fuerza de recortes para lograr la disciplina presupuestaria tiene serios cuestionamientos pero poca oposición concreta, hasta ahora. Es lo que ocurre cuando un solo país adquiere tanto poder económico como para imponer las condiciones a los demás. Toda Europa está haciendo enormes esfuerzos, particularmente los millones de ciudadanos que no son funcionarios de grandes bancos, para tratar de pasar este período negro de recortes y ajustes que amenazan la supervivencia del Estado de bienestar, tal como lo demuestra el informe que publica hoy el suplemento Temas.El plan de austeridad y disciplina fiscal " made in Germany " fue adoptado a regañadientes en Europa, pese a la creciente inquietud social y política que vive el continente.Este seguimiento se basa en un acuerdo sobre déficit fiscal que fue firmado por 25 de los 27 países miembros de la Unión Europea (no lo hicieron Gran Bretaña y la República Checa) y se espera que sea ratificado antes de fin de año. En el caso de Irlanda, tras un referéndum; en todos los demás, el pacto debe ser aprobado por los respectivos congresos, in­cluso en Alemania.El tratado apunta a que los países de la UE mantengan el déficit disciplinado en un tres por ciento del PIB para 2013. Es cierto que el objetivo es difícil de conseguir, pero hay que tener en cuenta que fueron los desmanejos financieros de países con menos espaldas y menos responsabilidad política y económica, para dilapidar valiosos recursos europeos en una fiesta que duró más de 10 años y que ahora deben pagar entre todos.Wolfgang Schauble, el ministro de Finanzas alemán y promotor del acuerdo, reclama que así se está recuperando la confianza de los mercados y acusa a los medios, como haría cualquier colega populista de estas latitudes, de inventar una crisis cada dos días. "A veces no puede decirse que el vaso esté medio lleno, pero por lo menos podemos decir que tiene bastante agua", agregó, sin evitar pisar el campo del lugar común.Los europeos tienen que aprender a vivir con lo que tienen, dijo, por su parte, la canciller alemana, Angela Merkel. Nadie puede negar la racionalidad de sus dichos y la responsabilidad de los que hoy se ven perjudicados, pero ¿es esta la forma de conseguir la salida a esta situación? Ella opina que sí, porque los programas de estímulo que promueven sus opositores provocan aumento de la deuda nacional. Apostar al crecimiento. Quien se levantó contra el criterio de Merkel y Schauble fue François Hollande, el candidato socialista a presidente francés que enfrenta el 6 de mayo a Nicolas Sarkozy en la segunda vuelta y que quizá se encuentre con un acuerdo conservador-extrema derecha que le dificulte el objetivo de llegar al poder. Concretamente, Hollande reclama que hay que apuntar al crecimiento para poner en movimiento la economía.Parece encuadrarse en la más pura lógica. Hasta ahora, los intentos conservadores han llevado a cuadros que si no constituyen un verdadero fracaso, se le parecen bastante. Sin necesidad de recurrir a cifras e índices, veamos el éxodo de jóvenes profesionales griegos y españoles en busca de trabajo; la recesión en España, con un índice de desempleo inédito (una vergüenza incomprensible para un país que hasta hace no más de un año miraba al resto del mundo por encima del hombro); el laberinto de Portugal, que afronta el drama de toda nación sin industria; el fin de la ilusión de la cuasi perfección holandesa, cuyo gobierno cayó por falta de acuerdo sobre las medidas de ajuste.¿Qué pasará con el tradi­cional eje Berlín-París si gana Hollande? Seguirán siendo socios porque la economía es más fuerte y ambos se nece­sitan mutuamente. No sólo Francia y Alemania se nece­sitan entre sí; Europa depende de ellos.Hollande asegura que renegociará el pacto en nombre de Francia para impedir que Alemania siga avanzando sobre la Eurozona, pero los analistas franceses dejan lugar a la sombra de la duda sobre cómo hará eso.