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Alemania afrontará el más duro ajuste desde la Segunda Guerra

Angela Merkel anunció recortes y nuevos impuestos para tratar de ahorrar 80 mil millones de euros hasta fines de 2014.

08 de junio de 2010 a las 12:01 a. m.
Agencias AP, EFE y Télam
Alemania afrontará el más duro ajuste desde la Segunda Guerra

Berlín, Londres. La canciller Angela Merkel, anunció ayer el más drástico plan de ahorro en la historia de Alemania desde la Segunda Guerra Mundial

De igual modo, el nuevo gobierno conservador de Gran Bretaña anticipó que adoptará también medidas de ajuste que afectarán a la población.

Alemania, considerado el motor de Europa reducirá sus pagos de bienestar social, adoptará nuevos impuestos y eliminará funcionarios para ahorrar 80 mil millones de euros (unos 96 mil millones de dólares) hasta fines del año 2014 y darle un ejemplo al resto de Europa, según dijo ayer Merkel.

"Tenemos que asegurar el futuro de nuestro país", dijo Merkel en rueda de prensa al término de las dos jornadas de reunión extraordinaria de su consejo de ministros para detallar las medidas de ahorro.

El "plan de austeridad" incluye reducciones en los subsidios a los nuevos padres, más impuestos a la industria nuclear de generación de electricidad, la eliminación de 15 mil puestos de empleados públicos durante cuatro años y postergar la construcción de una réplica de un palacete prusiano en el corazón de Berlín.

Aunque las finanzas alemanas son más sanas que las de otras naciones de las 16 que integran la eurozona, su déficit presupuestario sigue siendo superior al máximo permitido por la Unión Europea y las autoridades han hecho gala de predicar la austeridad y el realismo en el gasto público.

"Alemania, como la mayor economía de Europa, tiene la tarea pendiente de dar un buen ejemplo", dijo Merkel en conferencia de prensa.

"Debo reconocer que las últimas horas fueron un singular alarde de poder: la necesidad de ahorrar más de 80 mil millones de euros hasta fines de 2014 para que nuestro futuro financiero pueda ser sólido una vez más", agregó la canciller.

Merkel subrayó que, como se había anunciado antes, no se tocarán los presupuestos destinados a la educación y la investigación, y recordó que estos aumentarán en 12 mil millones de euros en esta legislatura.

"Estamos en tiempos duros y difíciles. No nos podemos permitir ya todo aquello que deseamos si queremos diseñar el futuro", señaló la canciller, quien luego resaltó: "Pese a la difícil situación de nuestro país soy optimista".

El vicecanciller alemán y titular de Exteriores, Guido Westerwelle, dijo: "Hemos vivido en los últimos años por encima de nuestras posibilidades".

El gobierno federal alemán planea además acometer fuertes reformas en las fuerzas armadas, entre las que estudia una reducción de 40 mil soldados, según anunció ayer la canciller. "Lo que vemos ahora en Grecia y en otros países nos muestra la importancia que tiene la disciplina financiera", dijo Merkel al presentar su duro plan.

Sin embargo, el Partido Socialdemócrata (SPD), el principal en la oposición, los sindicatos, Los Verdes y el Partido de la Izquierda han expresado ya su enérgico rechazo a los recortes sociales previstos.

"Ahora se le pasa la factura de la irresponsabilidad de los bancos a los jubilados, los trabajadores y las familias. Contra ello habrá grandes protestas", dijo el jefe del Partido de la Izquierda, Klaus Ernst.

El jefe del Sindicato de Servicios Sociales, Frank Bsirske, acusó por su parte al gobierno de Merkel de exigir sacrificios a los más débiles.

Alemania tuvo el año pasado un déficit presupuestario del 3,1 por ciento del Producto Interno Bruto. Este año seguramente superará el cinco por ciento, muy por encima del tres por ciento autorizado por la Unión Europea. Berlín insistió en que volverá a cumplir la norma para 2013.

Gran Bretaña, también. Mientras, el primer ministro británico, David Cameron, preparó ayer a sus conciudadanos para una serie de recortes que, según dijo, afectarán sustancialmente a su "modo de vida", tras anunciar que el déficit público del Reino Unido es "peor de lo estimado".

En un discurso durante una visita a Milton Keynes, a las afueras de Londres, Cameron avisó que esos recortes, que se centrarán sobre todo en el sector público, serán "inevitablemente duros", pero que la inacción sería todavía peor.

Si no se interviene ahora, insistió, en cinco años los intereses sobre la deuda podrían ascender a 70 mil millones de libras (85 mil millones de euros), más de lo que se invierte actualmente en escuelas, transporte y en atajar el cambio climático.

Cameron, acompañado por el responsable del Tesoro, el liberaldemócrata Danny Alexander, admitió que seguramente habrá que bajar salarios, pensiones y subsidios sociales.