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Al Qaeda se afianza en la caótica Malí

Los extremistas aprovechan la crisis política tras el golpe militar y el avance de rebeldes tuaregs para ganar terreno en el país africano. La ONU cifra en 200 mil los desplazados desde enero, cuando arrancó el conflicto.

05 de abril de 2012 a las 12:01 a. m.
El País, de Madrid
Al Qaeda se afianza en la caótica Malí
Sin apoyo. Los militares golpistas de Malí van perdiendo poder real y popularidad (AP).

Bamako. Los golpistas de Malí asisten, asombrados, al desmoronamiento de su país. Desde el alzamiento militar del 22 de marzo, los acontecimientos se han precipitado: islamistas radicales instauraron la sharia (ley islámica) en las ciudades "liberadas" del desértico norte, entre ellas la simbólica y hasta hace poco turística Tombuctú; los países vecinos impusieron un draconiano embargo que asfixia su débil economía; más de 200 mil personas abandonaron sus hogares debido al hambre y la violencia y, además, Malí, de facto, se encuentra dividido en dos. El objetivo de los salafistas que controlan al menos dos de las principales ciudades del norte, Tombuctú y Kidal, es imponer la ley islámica en Malí. "Pero lo que más preocupa es la relación directa que tienen los salafistas con Al Qaeda", advierte Philippe Hugon, investigador del instituto de relaciones internacionales Iris, en París.Hugon, especialista en África, señala que las relaciones entre determinados tuaregs y los terroristas "no son sólo ideológicas": algunos llevan años beneficiándose del negocio del tráfico de drogas, armas y personas que Al Qaeda dirige en el Sahara y el Sahel.Tres de los principales jefes de Al Qaeda en el Magreb Islámico se reunieron ayer en Tombuctú con el líder del grupo salafista tuareg Ansar el Din, que tomó la ciudad el lunes, según fuentes locales.La mayoría de los 13 secuestros de occidentales aún retenidos en el Sahel fueron dirigidos por estos líderes terroristas.El canciller francés, Alain Juppe, destacó la necesidad de que la comunidad internacional se movilice contra "el peligro islamista". Subrayó la relación entre los salafistas y Al Qaeda y advirtió de la posibilidad de que algunos rebeldes quieran hacerse con "todo el territorio de Malí" para fundar una "república islamista"."Al Qaeda se acerca a jóvenes desempleados y marginados dentro y fuera de Malí, no tiene más que darles un arma. Así logran afianzarse en el territorio", explica el investigador Hugon. "Nosotros controlamos". Los tuaregs más moderados, sin embargo, desmienten que Tombuctú esté bajo control salafista. "Junto con Ansar el Din entraron barones de la droga en la ciudad, pero no sabemos qué intención tienen. Eso sí, nosotros controlamos Tombuctú", afirma un vocero del Movimiento Nacional por la Liberación de Azawad (MNLA). Los rebeldes tuaregs se sienten satisfechos. Moderados y radicales se unieron "por motivos estratégicos" en contra del gobierno de Malí y lograron el control de toda la región de Azawad, el norte del país, conocida como la cuna de los nómadas. "Sólo nos falta asegurar nuestro poder y crear la república islámica del Azawad", afirma el vocero con orgullo.Los tuaregs se levantaron en armas el 17 de enero y, desde entonces, han puesto en jaque al ejército de Malí. El conflicto entre nómadas y Bamako se remonta a los años '60, cuando se independizó el país, pero ahora están mejor equipados que en rebeliones anteriores gracias al aporte de ex combatientes y armas del depuesto líder libio Muamar Kadhafi.Precisamente, el malestar de los militares ante las derrotas en el norte del país provocó el golpe de Estado del 22 de marzo. Pero con los golpistas al frente, los tuaregs tomaron las ciudades más importantes del norte de Malí. Cada vez más débiles."La Junta está perdiendo tanto poder real como popularidad", explica Cristina Barrios, miembro de un grupo experto en esta problemática. Los golpistas, además, cuentan con el rechazo de la mayoría de los partidos políticos y carecen de cualquier apoyo exterior. El lunes, la Comunidad Económica de Estados de África Occidental impuso sanciones financieras para exigir la restauración del orden constitucional y amenazó incluso con una intervención militar.En tanto, varias ciudades en Malí sufren saqueos y episodios violentos.Pero el verdadero drama lo protagonizan las 200 mil personas, según la ONU, que tuvieron que abandonar sus casas desde enero por el hambre y el miedo a verse atrapados en el fuego cruzado. La mitad sigue en el país, mientras que el resto se refugia en Mauritania, Níger, Burkina Faso y Argelia.Ante las presiones externas e internas, la Junta Militar no muestra señales de abandonar el poder. De hecho, los golpistas anunciaron ayer que el derrocado presidente, Amadou Toumani Toure, será juzgado por alta traición y malversación de fondos.

Fin de operaciones Anuncio. El grupo independentista tuareg MNLA anunció ayer el fin "unilateral de las operaciones militares" a partir de hoy, en respuesta a la llamada realizada ayer por el Consejo de Seguridad de la ONU para que detuvieran sus ataques en el norte de Malí. En una nota, el grupo responsabiliza "a la comunidad internacional de la protección del pueblo azawadi ante un eventual ataque de Malí".