Además de "Flash", había otra espía en los movimientos ecologistas
Lo reveló el diario The Guardian. El otro agente habría empleado tácticas "sexuales" para obtener información.
Un segundo agente británico llevó una doble vida como "topo" de la policía metropolitana en los movimientos ecologistas del Reino Unido, según el diario The Guardian.Según este diario, se trata de una mujer, que se une al caso de Mark Kennedy (alias "Flahs"), un agente que actuó de manera encubierta durante años pero que al final evitó el intento de procesar a seis ecologistas acusados de conspirar para cerrar una central térmica en Nottingham (norte de Inglaterra) en 2009 (ver Policía espió a ecologistas y después quiso defenderlos 10/01/2011).No se revela la identidad de la agente, aunque el diario asegura conocerla y haber accedido a no darla a conocer por razones de seguridad, pero sí que fue Kennedy quien contó a los ecologistas el pasado mes de octubre que él y una colega llevaban años espiándoles.Según The Guardian, la agente vivió durante cuatro años en Leeds (norte de Inglaterra) haciéndose pasar por activista y ganándose la confianza de sus compañeros con acciones como el proyecto de cerrar una cercana central térmica en North Yorkshire. Su misión terminó en 2008, cuando ella misma dijo a sus "compañeros" que tenía que mudarse por razones personales.La controversia sobre este "espionaje ecologista" se ha extendido a otros países europeos, cuyos Gobiernos han pedido explicaciones a Londres sobre las actividades de Kennedy, que participó en acciones de protesta en España, Italia y Alemania, afirma "The Guardian".Este policía también participó en las protestas contra la cumbre del G-8 que se celebró en 2005 en Gleneagles (Reino Unido), que ayudó a gestar y dar forma la movimiento del Climate Camp. Espionaje, sexo y corporaciones privadas. El diario The Guardian también se pregunta si Kennedy no utilizó además otras "tácticas" para obtener información, como sostener relaciones sexuales con activistas.Además, el diario dice tener documentos que sugieren que este espía, tras renunciar a la Policía Metropolitana, continuó usando su identidad falsa para infiltrar grupos de protestas, pero esta vez a través de corporaciones privadas de seguridad, como Global Open.

