Actos, frases y gestos antes de la hora de la verdad
Tras asistir en Argentina al funeral de Néstor Kirchner, Lula aprovechó cada resquicio para pedir participación y el voto para Dilma Rousseff. Marcelo Taborda, enviado especial.
Enviado especial
Unos carteles clavados con estacas de madera a la vera del Eje central, reclaman a ras del piso el voto para la candidata de la coalición liderada por el Partido de los Trabajadores (PT), Dilma Rousseff, o (en menor cantidad) para el abanderado de la alianza que encabeza el Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), José Serra. Los números 13 y 45 de esos partidos y los rostros de quienes dirimirán mañana la presidencia de este país continente se mezclan en algunos tramos con las imágenes de Agnelo Queiroz (PT) y Weslian Roriz, del Partido Social Cristiano (PSC), quienes serán los protagonistas del balotaje local, por la gobernación del Distrito Federal de Brasilia.En ambas elecciones, las encuestas tienen como clara favorita a la fuerza que lidera el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, quien con casi 83 por ciento de popularidad a poco más de dos meses de concluir ocho años de gobierno, multiplicó ayer una vez más sus apariciones y mensajes a favor de su ex ministra de Minas y Energía y posterior jefa de Gabinete.Si mañana Dilma se convierte en la primera mujer presidenta de esta república de casi 200 millones de habitantes, sabrá a quién agradecer primero.El presidente brasileño, quien canceló un masivo acto a favor de Dilma previsto para el jueves en Recife, capital de su Pernambuco natal, para asistir al funeral de su amigo y ex colega Néstor Kirchner y expresar solidaridad a la presidenta Cristina Fernández, retomó bien temprano una agenda en la que se mezclaron los actos de gobierno y las sutilezas de una campaña ya inmersa en la elástica veda electoral brasileña.A la salida del Salón Internacional del Automóvil, en San Pablo, Lula llamó a la participación del electorado en las urnas, a sabiendas de que el feriado largo que comenzó anoche y terminará en la noche del martes, Día de los Fieles Difuntos (previo puente de Todos los Santos), provocó ayer caos de tránsito y salidas colapsadas en varias ciudades de las que huían brasileños más interesados en vacacionar que en sufragar. Mensaje a los indecisos. "Si no tiene un candidato, vote a mi candidata", insinuó sin nombres Lula antes de ir a visitar a su vicepresidente, José Alencar, internado en el Hospital Sirio Libanés por una afección intestinal. Por la tarde, en los últimos espacios televisivos, el mandatario afirmó que no podía repetirse la fuerte abstención del primer turno y llamó a "ratificar un rumbo cierto, votando por Dilma".Pero la intervención más enfática de Lula ocurrió cuando lo interrogaron acerca de una recomendación que el papa Benedicto XVI dio a algunos obispos brasileños para que orienten políticamente a los fieles católicos en contra del aborto.La cuestión del aborto, introducido por Serra como eje de debate al acusar a Rousseff de ser proclive a su legalización, fue una de las razones por las que la candidata oficialista sufrió una migración de votantes en las horas previas al primer turno, lo que le impidió ser elegida de forma directa el 3 de octubre pasado, sin pasar por el balotaje."No vi ninguna novedad en la declaración del Papa. Éste es el mismo comportamiento de la Iglesia Católica desde que ella existe", afirmó Lula, quien además sostuvo que Dilma fue en esta campaña "víctima de preconceptos, por ser mujer".Entre los medios que resaltaron las "recomendaciones" de Joseph Ratzinger como una suerte de sugerencia "anti-Dilma", estuvo el diario conservador Correio Braziliense , que en su portada aludió a que "hasta el Papa" se había ocupado del tema."Es bueno para el mundo oír al Papa defender la vida", afirmó Serra en Uberlandia, al tiempo que algunos sitios digitales mostraron una foto suya besando una estampita. Oro negro. Anoche, en tanto, mientras los candidatos presidenciales repasaban su estrategia para el último debate de cara al balotaje, en la sede carioca de la TV Globo, los noticieros del atardecer detallaban el hallazgo de nuevas reservas en la zona del "pre-sal", a 183 kilómetros de la costa de Río, con un potencial de 15 mil millones de barriles de petróleo recuperables de la cuenca de Santos, en el Atlántico. La riqueza petrolífera del Brasil también fue motivo de cruces en los debates, sobre todo después de que Rousseff y el PT acusaran a sus rivales del balotaje de querer consumar la privatización de Petrobras que no alcanzó a concluir el ex presidente Fernando Henrique Cardoso.Ayer, Cardoso encabezó una caminata por San Pablo junto al gobernador electo de ese estado, Geraldo Alckmin, y el prefecto paulista, Gilberto Kassab, en apoyo a Serra, quien estaba en Río y prefirió evitar aparecer con el ex mandatario. Su convulsionado final de gestión de ocho años es comparado por el PT con la despedida exitosa de Lula, a la hora de reclamar un nuevo voto de confianza.

