Una abogada en busca de equilibrio en la institución
Abogada de 55 años, divorciada y madre de dos hijos, Christine Lagarde es la primera mujer que accede a la dirección del FMI. Su llegada al organismo supone para ella una vuelta a Estados Unidos, donde trabajó durante años en el bufete Baker&McKenzie.En 1981 empezó a trabajar como abogada asociada en la delegación parisina de la firma. En 1995 se convirtió en miembro del comité ejecutivo mundial de dicho despacho de abogados. Cuatro años más tarde asumió su presidencia.En 2004 pasó a dirigir el comité estratégico mundial del despacho, que abandonó un año después para entrar en el gobierno del entonces presidente francés, Jacques Chirac, como ministra delegada de Comercio Exterior."Dejé hace seis años y medio mi feliz vida profesional estadounidense para ponerme al servicio del país", dijo a mediados de mayo para dejar claras sus motivaciones a la hora de incorporarse a la vida política.Lagarde fue además la primera ministra de Economía y Finanzas de un Estado miembro del grupo de los siete países más industrializados (G7).A ese puesto llegó en junio de 2007, tras un breve paso por la cartera de Agricultura y Pesca a principios del mandato del presidente Nicolas Sarkozy.Lagarde, quien tiene un perfecto dominio del inglés, se sumó a un creciente club de "mujeres poderosas", como la canciller alemana, Angela Merkel, y la jefa de la diplomacia estadounidense, Hillary Clinton.En 2009, Lagarde ocupó el puesto 17° en la lista de las mujeres más poderosas del planeta elaborada por la revista Forbes y el quinto de entre las mujeres de negocio europeas en la clasificación que hace The Wall Street Journal .Además, recibió ese mismo año el título de mejor ministra de Finanzas de la UE concedido por el Financial Times .Ella misma, cuando enumeró los puntos fuertes de su candidatura, no dudo en destacar que ser mujer es uno de ellos. "Me presento ante ustedes como una mujer con la esperanza de contribuir a la diversidad y equilibrio de esta institución", dijo ante los 24 miembros del consejo ejecutivo del FMI.Famosa por su elegancia y su debilidad por los trajes Chanel, Lagarde no cree en la imposición de cuotas para lograr un mayor equilibrio entre ambos géneros, pero sí considera esencial que haya más mujeres en puestos de máxima responsabilidad.

