¡Me arde la piel! ¿Cómo curar la rosácea?
Aunque no se cura, esta afección puede controlarse cambiando algunos hábitos.
La rosácea es una afección inflamatoria de la piel que afecta casi siempre la cara: frente, nariz, mejillas y mentón de personas adultas y de piel clara, y especialmente a las mujeres, que representan el 70 por ciento de quienes la padecen.
Se caracteriza por episodios transitorios de enrojecimiento y dilataciones de los vasos sanguíneos que, con el tiempo, se hacen persistentes y, en estadíos más avanzados, se manifiestan con brotes de lesiones inflamatorias (pápulas y pústulas) sobre la piel enrojecida. El aspecto que provoca suele generar mucha vergüenza. En los casos más severos se desarrollan “fimas”, que son el aumento de la consistencia y el engrosamiento de los tejidos blandos del rostro. La más frecuente es la rinofima (o nariz agrandada), que es más común entre los hombres.

